Deja de buscar un balance entre tu vida personal y tu trabajo

Porque sinceramente, no existe.
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work life

Cuando comienzas a trabajar, todo parece color de rosa; no te molesta trabajar un domingo a las siete de la noche, se te ocurren una cantidad ridícula de ideas que, según tú, pueden hacer a tu jefe millonario y se te hace fácil rechazar una salida con tus amigas porque prefieres poner a trabajar tus neuronas creativas. 

Sin embargo, cuando tu mamá comienza a cuestionar tu falta de vida social, sabes que algo anda mal. 

Ya que estoy casi segura de que yo soy la única persona en la tierra que prefiere trabajar los domingos, puede que mi generalización extremista no aplique para ti. Pero, a lo que quiero llegar con todo el preámbulo del "antes y después", es que una vez que la magia del primer mes desaparece, tienes la repentina necesidad de delimitar y organizar cuidadosamente tu vida creyendo que puedes separar tu ambiente laboral y tu vida personal. 

Sí...eso no es posible. 

Créeme, lo he intentado. Ni porque llenes tu Google Calendar con actividades extracurriculares o cambies tu estado a “ocupado” en Slack, no es humanamente posible separarse del trabajo. 

Ok, quizás no es tan radical. Buscar un balance perfecto entre tu vida laboral y tu vida personal suena posible en la teoría, pero cuando lo intentas en la práctica, descubres que el concepto de "work-life balance" es solo una frase romántica. Tus niveles de independencia laboral dependen de qué tan involucrada estés con tu trabajo. En mi caso, como escritora de una publicación digital, todo lo que escucho y veo en mi vida diaria es una idea potencial para mis artículos de la semana. Sobre-escuchar las conversaciones ajenas y apropiarme de algunas ideas que escuché o leí, pensando que fueron producto de mi propio ingenio (para después descubrir que solo había leído sobre eso), es casi inevitable. 

Si aún no estás convencida con mi intento fallido, estas son las razones por las que mi argumento es totalmente válido: 

  1. Pretender que tu trabajo no tiene que ver con tu vida es una pérdida de tiempo. 
  2. Si trabajas en una oficina, la cruda verdad es que tu trabajo está presente por lo menos 6 horas al día. 
  3. Mientras más lo intentes, menos funciona. Ley de Murphy. 

Por lo tanto, aunque quiera dejar de pensar en mis responsabilidades, así sea en la ducha, es un esfuerzo que está destinado a fallar. No hace falta recordar las veces que he tenido que salir mojada y con restos de champú para escribir mi idea multimillonaria antes de que se me olvide. 

Aunque se supone que esta es la parte del artículo en la que te doy la solución, moraleja o alternativa rentable para ser buena en tu trabajo y lograr dormir ocho horas todos los días, la verdad es que aún no la tengo; para ser más específica, no tengo ni idea de cómo se supone que te alejas de tu trabajo. El punto es que en el momento en el que dejé de buscar un "balance", encontré una especie de "integración" entre ambos que hizo que dormir una cantidad de horas decente pareciera más sencillo de lograr que antes. 

No con esto quiero decir que toda tu vida debe girar en torno a tu trabajo, porque valorar tu tiempo personal y cerrar la computadora de vez en cuando es necesario para conservar tu sanidad mental, sino que pretender que hay una separación entre dos aspectos importantes de tu vida no funciona. 

Ahora que lo pienso, esto suena lo más parecido a una moraleja de lo que creí, pero al menos puedes tomar como referencia mi intento frustrado para no perder tu tiempo.