Sí puedes ser productiva un domingo - The Amaranta

Sí puedes ser productiva un domingo

He decidido ser el conejillo de indias, por el bien de mi creatividad.
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Christopher Campbell

Christopher Campbell

Domingo en la mañana, sé que un sunday blues viene en camino y aún me queda una lista interminable de cosas por hacer. Lo que tiene mis niveles de estrés en su punto máximo es la cantidad de tiempo que he pasado frente a la pantalla viendo videos “graciosos” en Facebook, porque no puedo concentrarme en los artículos que tengo que escribir. Yep, shit happens, y estos síntomas apuntan directo al síndrome más temido de las personas con una agenda sin espacios en blanco: el burnout.

Mi creatividad se fue de viaje sin boleto de regreso; a pesar de mis intentos fallidos de hacerla volver con un playlist que “estimula la parte artística del cerebro”, aún tenía ganas de hibernar en mi cuarto.

Y como cualquier millennial haría en mi posición, recurrí a la única persona que me podía ayudar: Google. Un rápido tipeo me llevó a varias respuestas de Yahoo! y una que otra guía de autoayuda, antes de llegar a una página que enlistaba las “soluciones a mi problema” con ejercicios que prometían convertirme en el Picasso de la creatividad.

Cabe acotar que desde que la ciencia y la co-autora de la teoría del power pose confirmaron que sus efectos no eran reales, cualquier ejercicio a nivel corporal es víctima de mi escepticismo. Por eso, decidí poner a prueba la efectividad de tres prácticas que según The Greatist, me harán más creativa; antes de caer en recomendaciones sin ningún sentido como: respirar profundo diez veces, o saltar tres veces seguidas en el mismo lugar para tener una revelación mágica que despertará mis venas creativas.

Ya que acabo de inventar este experimento, debo advertirte que mi mini-estudio es totalmente subjetivo y probablemente voy a quejarme y criticar las teorías humanas si al final del día no logro tachar todas las cosas de mi to do list. Pero para efectos de este artículo, haré un esfuerzo para meterme en el papel de científica y jugar a que sé lo que hago.

Experimento #1: Ver algo azul o verde

Sujeto: yo
Lugar: Internet
Tiempo: la página no decía nada sobre tiempo, así que improvisé con dos minutos para cada color             

Conclusión: no estoy clara.

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Según la mayoría de las investigaciones, el azul y el verde estimulan la creatividad y son los colores más llamativos a la hora de un bloqueo artístico. Si nos guiamos por la psicología del color, el azul está relacionado con la profesionalidad y la calma, mientras que el verde representa crecimiento y serenidad.

Aunque la página decía ver solo uno, busqué una imagen de cada color en Google porque go hard or go home. Si les soy sincera, este ejercicio sí me funcionó. Y la razón por la que no estoy clara de que tal resultó es porque después de hacer un rápido research, descubrí que estas actividades varían según la persona. En mi caso, mi canal receptivo es visual, así que eso elevó mis posibilidades de pasar esta prueba. Sin embargo, cometí mi propósito y escribí dos artículos sin quedarme estancada; sea visual o no, funcionó para mí.

Experimento #2: Pensar en algo lejano

Sujeto: yo
Lugar: ¿mi cabeza?
Tiempo: 5 minutos
Conclusión: it’s a no-no for me.

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Se supone que pensar en eventos que han ocurrido hace tiempo o imaginar cómo será el futuro pondrá a trabajar la zona derecha del cerebro, pero lo único que logré fue pasar diez minutos con una crisis existencial porque mi plan de diez años es difícil de cumplir.

Experimento #3: Gestualizar con las manos

Sujeto: yo
Lugar: biblioteca de mi Universidad
Tiempo: 3 minutos aproximadamente 
Conclusión: no lo hagas en público

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Usar las dos manos para explicar algo le envía señales al cerebro para que considere las cosas desde diferentes perspectivas. Esta inducción también parte del papel de nuestras manos en nuestro desarrollo, ya que es común que las personas zurdas sean más creativas; así que si alguna vez te sientes estancada, explicar tu problema con las manos puede ser la solución.

Este fue mi experimento favorito porque estaba tan distraída tratando de evaluar si mis manos tenían algún impacto en mi forma de pensar, que me olvidé que estaba en un lugar público y una mujer haciéndole señas a su computadora como si hablara sola no es algo que el mundo está acostumbrado a ver, menos si tenía a media universidad de espectador. Sin contar mi nueva etiqueta de loca, este ejercicio fue lo máximo. No sé si es porque estaba predispuesta o porque la exposición pública hizo que me concentrará más, pero definitivamente será mi herramienta de trabajo siempre que me quede sin inspiración.

Experimento #4: Ejercitar los ojos

Sujeto: yo
Lugar: Biblioteca de mi Universidad
Tiempo: 2 minutos
Conclusión: si lo haces muy rápido puedes perder un lente de contacto o marearte.

Después de que fingí mover mis manos frente a todos, ¿qué tanto daño podía hacer mover mis ojos como si estuviese teniendo una batalla interna con un espíritu? Oh, los sacrificios que uno hace por la ciencia.

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Según la investigadora Elizabeth Shobe, mover tus ojos de arriba para abajo facilita la conexión entre los hemisferios del cerebro, por lo tanto, los niveles de creatividad aumentan. Yo no sé si mis hemisferios se pudieron comunicar correctamente, pero me pareció divertido y es la excusa perfecta para tomarme un break del trabajo. Además, si alguna vez me quedo dormida en clases puedo decir que solo estaba ejercitando los ojos para estimular la creatividad. 

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Mi lado escéptico salió a la luz en todos los experimentos, y aunque tengo que admitir que fallé como investigadora objetiva, por lo menos dos de cuatro pasaron la prueba. Probablemente sea mi predisposición haciéndome pensar que algo de esto puede influir en mi creatividad, anyways, lo seguiré haciendo solo porque es divertido.