¿Por qué necesitas volver a ver The Devil Wears Prada si quieres triunfar en tu trabajo?

¿Por qué necesitas volver a ver The Devil Wears Prada si quieres triunfar en tu trabajo?

Creo que una de las razones por las que Peter Pan decidió hacerse el loco con la adultez y fugarse a Nunca Jamás, fue para nunca tener que lidiar con memos, reuniones y sermones de jefes. Lamentablemente no nos dejó la dirección de su residencia, así que nos tenemos que despedir del sueño con polvos de hadas y asumir el papel de un veinteañero mortal.

Esto nos lleva (a casi todos) a una oficina. Sí, a esas cuatro paredes casi siempre blancas que encierran pizarras, tazas de café y muchos post its. Volar no es nuestro fuerte así que nos la pasamos corriendo de un lugar a otro con el propósito de no resultar una decepción encerrada para nuestro jefe, o peor, para nosotros mismos.

Sin embargo, en uno de mis breaks de estos maratones semanales, redescubrí un clásico de los 00 que creí haber superado en el colegio: The Devil Wears Prada. La película donde lo que más recordaba era el sonido de los tacones, lo bitchy que podía Meryl Streep interpretando un papel y lo envidiable que era tener un compañero de trabajo que te regalara ropa de marca. Pero al verla de nuevo, a mis veintinomuchos y por cortesía del canal Sony, me permitió filtrar varias lecciones que años de pasante y meses de empleada me habían enseñado, todo esto en una hora y cincuenta minutos de película.

Pues para sobrevivir en el safari que es el mundo laboral, es necesario aplicar ciertas estrategias o éticas para no convertirnos en una burla o simplemente en una empleada más. Porque no hay nada peor a que los demás no tengan expectativas sobre ti.

Pero para ahorrarles el martirio y los granitos que causa el estrés de los deadlines, de recibir regaños y golpes verbales en nuestro ambiente laboral, mejor veamos a alguien más llevarse los encontronazos. De mentira y en una pantalla, pero igual nos sirve como guía de ética para no sufrir tantos fuck ups.

First things first.

The Devil Wear Prada tiene tres estrellas: La primera y la protagonista es Andy Sachs, una inocente recién graduada periodista que sueña con escribir para publicaciones como The New Yorker o Vanity Fair, pero como el fin justifica los medios acepta asumir el papel de secretaria a la que le sacan la chicha por un año con tal de tener todas las puertas abiertas en un futuro.

La segunda estrella es nadie menos que Miranda Priestly (A.K.A. Anna Wintour) quien es la Editora en Jefe más temida y admirada de la respetada publicación icono de la moda, de la historia y de la industria. Esto nos lleva a nuestra tercera estrella. Runway (A.K.A. Vogue) es el látigo que azota a ambas mujeres para cumplir un trabajo que necesita hacerse porque la moda lo necesita, los artistas lo necesitan, más bien el mundo lo necesita y tú también lo harás.

So, let’s begin.

1. Explora los territorios desconocidos antes de cruzar el umbral.

¿Recuerdas cuando Andy cruzó las puertas de Runway? Todos podían verle el color verde, los tres ojos y las dos antenas extraterrestres que tenía, además de un suéter “feo” ( no estoy de acuerdo, pues adoré todos sus suéteres en la película, perdón Miranda) y una aliento a bagel de cebolla.

Todos sentimos penas por la pobre Andy, sin embargo ella les dio una cachetada metafórica a todos cuando convenció a Miranda de ser contratada, simplemente porque es una boss en proceso de evolución y Miranda lo sabía. Sólo le faltaron los dragones de Daenerys para aclarar su punto.

Lo que nos lleva a la segunda lección.

2. Da el 110%, cualquier cosa menos de eso es sinónimo de loooooooooser.

En una empresa ideal, la exigencia es ley. Lo único que importa es que se haga el trabajo y no solo hacerlo, sino hacerlo resaltar del resto. ¿Qué mejor ejemplo para eso que Vogue? Perdón, Runway. La revista más conocida hasta en los pueblitos más perdidos del mundo. Y aunque las empresas de hoy en día ya toman tu 110% por hecho si eres pasante, es justo y necesario que te saquen la chicha porque así te ganarás un nombre y una reputación con él.

Así fue como “Emily” (el nombre con el que Miranda llama a toda su carne fresca) pasó a ser Andrea. Win.

3. Tus compañeros son tus más necesarios aliados si no quieres ser devorado por la pila de trabajo.

Nigel, el Director de Arte de la revista, se convirtió en un ángel guardián en el momento en el que le prestó a Andy su primer par de Jimmy Choos. Además de que nadie en el mundo haría eso (yo quiero un compañero así, gracias), esta acción hace que te arrepientas de las veces en las que no quisiste ir a las fiestas de Navidad de la empresa por no ser fan de la socialización.

Nunca sabes si alguno de tus compañeros te querrá regalar unos Jimmy Choos que no le quedan bien, así que mejor actívate.

4. You can fit wherever you want.

Eso de “You don’t belong here” es para perdedores con baja autoestima y poca capacidad de perseverancia. No quieres ser así cuando tienes la oportunidad de resaltar y ser mejor en lo que haces. ¿Que vas a c*garla unas decenas de veces? Sí. ¿Que vas a decepcionar a unos cuantos en el camino? Probablemente. Pero si te dedicas a aprender y adoptar lo necesario para ser una boss en tu área, solo es cuestión de tiempo hasta que sepan quién eres más allá de tu escritorio.

Andy did it. Y no necesariamente tienes que bajar de peso o vestirte de marca como lo hizo ella (creo que era para agregarle algo de movie drama), pues puedes ser una dura y seguir comiendo hamburguesas los fines de semana. No one can stop you.

5. Di SÏ a cualquier invitación a socializar, los contactos = favores por cobrar.

La vida da mil vueltas y cuando tu jefa te pide el manuscrito inédito del libro de Harry Potter que dejó las manos de J. K. Rowling hace solo cinco minutos, sólo tienes una salida. Tendrás que llamar al escritor que conociste en un evento social/laboral/tomadera stylish. Sounds logical? Apuesto que no, pero pasa en las películas, pasa en la vida y pasa en TNT.

La verdad es que tu bola de cristal se rompió hace rato, por lo que nunca sabes quién te puede salvar la vida ni cuándo. Así que nunca rechaces una presentación ni un evento social, porque si estás en el business sabes que esas reuniones sólo significan una cosa: Networking!

6. Tu trabajo siempre va a afectar tu vida personal.

Tus dos vidas siempre mantendrán un hilo que las conecte. Tiene lógica porque aunque una no sea excluyente de la otra, sí se correlacionan de una manera peligrosa. En la película, Andy estaba agarrando al toro por los cuernos en su trabajo, mientras su novio (a quien siempre consideré medio malcriado) se picaba por los constantes atrasos o “faltas” de Andy.

La película te lo pone más cristalino que el agua cuando Nigel le dice: “Avísame cuando tu vida personal se derrumbe, será momento de darte un ascenso”.

Lo que creo es una estupidez, porque si permites que eso pase, significa que tienes amigos poco comprensivos o de verdad estás perdiendo el sentido de self que te dejó entrar en el trabajo en primer lugar. Pero si todo tiene su equilibrio (que lo tendrá después de perderlo por completo) todo va a funcionar.

7. Aprende a decidir qué te conviene y qué no.

Cuando Andy se dio cuenta de las trampas, los engaños y las manipulaciones que decoraban el nombre de Runway, llegó a la conclusión de que no tenía la más mínima semejanza con lo que era ella. Y mucho menos con lo que quería ser.

Decir “no” es diez veces más difícil que decir que sí, pero cuando haces catarsis y ves una realidad que ya no te conviene, será momento de decir adiós. Y no tienes que pensarlo mucho, lo sabrás cuando los contras sean mayores que los pro y cuando ya te sientas ajena a ti misma.

Sólo que Andy decidió ser más dramática y dejó a Miranda plantada en un evento en París porque #drama, y como no fue suficiente también botó el pocas veces callado celular a una fuente.

8. No hay ningún drama que una canción de Madonna no pueda arreglar.

Madonna en su infinita sabiduría ha dejado soundtracks de vida que sería poco inteligente desaprovechar.

No necesita mayor explicación. Papa don’t preach.

9. Vístete como si fueras a conquistar el mundo.

Es una película sobre una Vogue ficticia, no puedes esperar menos. Debes elegir un outfit con el que te sientas segura, cómoda y de punta en blanco para robarle más de una mirada al resto del equipo.

Siempre estaré agradecida con la secuencia de vestidos con el que presentan a Andy después de la intervención divina de Nigel.

10. Y por supuesto, consíguete un trabajo que en serio te guste.

La vida es muy corta para levantarte un lunes de mal humor para llegar a un ambiente donde la tensión se puede cortar con una tijera.

Andy abandonó sus tacones y su mal argumentada dieta para conseguir por fin su trabajo como periodista seria en un diario de Nueva York. ¿Quién no quiere sonreír como ella en el instante en el que se entra a una oficina?

Esta pequeña guía laboral te servirá como mapa si apenas estás saliendo del salón de clases, porque sentarte en un escritorio exigirá mucho más de ti que un humilde pupitre. En este mundo, no sólo ponen a prueba tu talento o tu trabajo, sino tu manera de pensar y tu ética tanto profesional como personal. No será fácil, pero esperemos que Andy pueda ayudarte en el camino.

Solo no olvides que una de las metas en tu vida debe ser darte el placer de trabajar en un lugar que te haga feliz y que te acerque cada vez más a ti misma.

Aunque si somos realistas, no hay ninguna experiencia que no lo haga. Si Peter Pan te dejó aquí fue para que escribieras tu propia leyenda, ¿o no?