No necesitamos superpoderes para trabajar y estudiar al mismo tiempo - The Amaranta
O al menos eso es lo que nos vamos a repetir para no perder la cabeza.

A lo largo del tiempo, han habido buenas combinaciones en el mundo: están las papitas y el helado, las cotufas y el chocolate, y Beyoncé y Ed Sheeran. Sin embargo, en la larga lista de buenas creaciones humanas, no clasifican el trabajo y los estudios.

Tratar de trabajar a tiempo parcial mientras intentas sacar una carrera a tiempo completo puede ser todo un desafío. Estás tratando de hacer malabares con las clases, las tareas, el trabajo y tu vida social, mientras peleas la batalla para mantenerte cuerda en el proceso.

Créanlo o no, muchas personas han logrado, con éxito, ir a la universidad y trabajar al mismo tiempo. Es una meta totalmente factible, ellos no fueron bendecidos con más horas diarias o superpoderes para manejar su tiempo; de hecho, en el camino también se tropezaron con crisis existenciales a causa de sus intentos malabarísticos.

Pero al final del día, algunos incluso lograron manejar la situación y tener amigos al mismo tiempo. Y en los casos más extremos, un grupo selecto de eruditos también desarrollaron relaciones amorosas. Pero esas ya son palabras mayores.

Por ahora nos conformamos con mantener nuestra sanidad mental y cumplir con las responsabilidades del trabajo y de la universidad.

Entonces, ¿cómo lo hicieron? ¿descubrieron algún método de teletransportación o jugaron con habilidades de flexibilidad temporal? La respuesta, por más que nuestra sospechas señalan estos escenarios, está muy lejos de relacionarse con habilidades extraordinarias.

Por lo que recaudé toda la posible información que el Internet tenía para ofrecerme y comencé mi caso de estudio: ¿Cómo lograr trabajar, estudiar, comer y dormir, simultáneamente?

Método #1: piensa en la recta final

Está bien, mentí. Esto no es un método, sino un recordatorio. Cuando trabajas y estudias a tiempo completo, tienes que prepararte para que las cosas se pongan patas para arriba. Vas a sentirte abrumada, estresada, y con ganas de renunciar a la universidad, el trabajo y los intentos de vida social que tienes; pero que no panda el cúnico. En el momento que te preguntes por qué decidiste hacer las dos cosas simultáneamente, porque creeme, llegará el momento, recuerda el final del juego.

Estás trabajando y estudiando por un bien personal; ya sea para pagar la universidad, ganar currículum, porque amas lo que haces o porque quieres comprarte los zapatos que viste la semana pasada en descuento. Cualquiera que sea la razón, existe.

Respira mientras comes helado y lloras, y recuerda el “por qué” lo estás haciendo.

Método #2: ¿cuándo y cómo?

Uno de los mayores desafíos de trabajar y estudiar a tiempo completo es administrar la gran carga de estudio. El modo de pánico por la larga lista de responsabilidades que tienes que cumplir es un botón fácil de activar, así que, para reducir las crisis que están por venir, intenta establecer dos horarios manejables y realistas, uno para el trabajo y otro para la universidad.

Si tienes que entregar dos presentaciones, estudiar para tres exámenes y hacer cinco trabajos, sé realista y plantéate bloques de tiempo más allá de “hacer presentación” o “estudiar”: detalla el tiempo que tienes que dedicarle y planifica cuidadosamente cuándo y cómo vas a estudiar.

Una de las cosas que más me ayudaron para seguirle el pie a este método fue administrar la carga de estudio dividiendo sistemáticamente la lectura o investigación que tenía que hacer y el estudio en períodos proporcionados.

Por ejemplo, si tienes que leer 200 páginas en dos semanas, calcula cuántas horas de estudio tendrás disponibles en las próximas dos semanas. Saca a relucir tus habilidades matemáticas y anota en tu agenda cuantas paginas tienes que leer por día.

Porque ya no te puedes dar el lujo de dejarlo para el último momento. Brindemos por aquellos buenos tiempos.

Método #3: no siempre necesitas un escritorio

Cuando tu agenda está tan llena, tienes que empezar a ver cualquier espacio libre como un potencial momento para adelantar trabajo y/o estudios.

Ya sea mientras vas camino a un lugar, en el carro, cuando te bañas (sí, ya esto es artillería pesada), mientras que esperas a que llegue un profesor o en tu tiempo libre en la oficina. Ordena tu lista de tareas y aplica el multitasking en los casos que no requiere mucha habilidad mental.

Existen muchos momentos durante el día que tienes minutos de repuesto. Úsalos sabiamente.

De todos modos, si todo esto falla, todavía tienes la posibilidad de alzar la voz y aceptar algo de ayuda. No intentes manejar todo sola, después de todo, hay días en los que 24 horas no son suficiente.