Porque los tres tienen sus cosas buenas y cosas malas

El ser humano jamás es más predecible que en su vida laboral. Primero empiezas trabajando para alguien y te sientes súper realizado, hasta que poco a poco empiezas a sentir que estás cambiando tiempo valioso de tu vida por hacerle mucho dinero a tu jefe y empiezas a considerar “emprender”, o hacerte independiente.

Y hablando de ser predecible, diré la frase más cliché del día: las tres opciones tienen sus pros y sus contras. Antes de casarte con cualquiera de ellas, deberías considerar en qué punto estás de tu carrera y cuáles beneficios vs. desventajas presenta cada una:

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Trabajar para alguien

Pros: tienes una entrada económica fija, puedes aprender de gente con mucha más experiencia que tú… o de gente inepta que jamás aprendió nada ni en la universidad ni en la oficina.

Cons: tienes cero autonomía sobre tu tiempo, tienes una sola entrada económica, juegas con las reglas de otro, necesitas un guardarropa empresarial, y tienes gastos extras en transporte, comida, etc.

Cuando deberías hacerlo: cuando te acabas de graduar. Entre los que estudiamos publicidad o diseño es normal graduarse y que todos quieran ser freelance “porque haces más dinero”, el problema es que si te acabas de graduar vas a cometer errores mientras aprendes cómo hacer todo y es mejor haciéndolo sabiendo que te van a pagar así te equivoques que siendo 100% independiente. Sí, vas a hacer menos que si fueras freelance, pero se compensa con todo lo que aprendes.

Cuando deberías dejarlo: cuando el factor aprendizaje ya no pesa más que la paga. Tal vez ya aprendiste todo lo que debías, o por lo menos tienes una visión general de cómo debes hacer las cosas y sabes que puedes sacar un proyecto adelante por tu cuenta.

Emprender

Pros: trabajas por tu propia idea, eres tu propio jefe.

Cons: trabajas por tu propia idea, eres tu propio jefe.

Cuando deberías hacerlo: pues básicamente cuando tengas los recursos, una visión muy clara de lo que quieres, y un plan de acción.

Cuando deberías dejarlo: cuando no tienes el know how, o el dinero, y no has hecho ni una simple investigación de qué tan viable es tu idea. Emprender implica también invertir dinero inicialmente en vez de recibirlo por lo que no es buena idea hacerlo si tus necesidades básicas no están cubiertas.

Ser freelance

Pros: puedes trabajar desde donde sea, aunque normalmente va a ser en pijama desde tu sofá. Estás en control de la metodología que utilizas, todas las ganancias de tu esfuerzo te las quedas tú, y eres tú quien maneja tu tiempo.

Cons: tienes que salir a buscar tus propios clientes en mercados -frecuentemente sobresaturados-, no tienes interacción en tiempo real con otras personas, no tienes un ingreso fijo, tienes que ser un duro manejando tu tiempo y comunicándote con tus clientes.

Cuando deberías hacerlo: cuando ya tienes la suficiente experiencia como para manejar tu propio horario sin terminar súper desorientado, o cuando se te hace más fácil conseguir clientes que levantarte e ir a la oficina.

Cuando deberías dejarlo: cuando lo usas como excusa para pasar 4 días seguidos durmiendo en tu casa sin hacer más nada. O cuando no estás pudiendo lidiar exitosamente con tus clientes porque sientes que te falta metodología, o experiencia. En otras palabras, cuando no tener a alguien guiándote significa que vas a morirte de hambre.