Cómo concentrarte y trabajar cuando todo se derrumba

Cómo concentrarte y trabajar cuando todo se derrumba

Mi problema con tener tres trabajos como redactora en un país que se cae a pedazos es que no vivo en una burbuja. Es imposible ignorar lo que pasa, pero no hacerlo implica quedarme sentada frente a una página en blanco por 10 horas seguidas pensando en cómo no puedes pensar en nada que no sea que no estás pensando. Es un hueco de inutilidad total.

Por eso, me obligué a seguir 4 pasos para poder seguir trabajando:

Primer paso: Aceptar el caos

Si tienes que pasar 30 minutos en Twitter antes de poder escribir una línea, hazlo. Si hay algo que me da más ansiedad que saber lo que está pasando es pasar 1 hora sin hacer nada mientras no paras de pensar en que quieres revisar qué pasa pero “no puedes” porque tienes que trabajar.

El caos existe y nos rodea. Acéptalo, conócelo, invítale un cigarro y cuando se lo termine de fumar, vete a tu escritorio y termina lo que sea que tengas que hacer.

Segundo paso: Organización compulsiva

Afortunadamente aceptar que el caos existe no significa que tienes unirte a él y entregarte a la desidia y la falta de productividad.

Los papás del mundo tenían razón, hay que ser organizados independientemente de las circunstancias. Mantener un horario a prueba de realismo mágico es crucial para poder cumplir con lo que sea que tengas que hacer.

Tal vez eso signifique no terminar todo tan rápido como lo harías en un ambiente estable. Es difícil mantener la motivación alta cuando todo sigue destruyéndose a tu alrededor. Pero puedes proponerte cumplir el 50% de lo que sea que tengas que hacer una mañana y el restante para la tarde. Eso sigue siendo muchísimo mejor que hacer nada durante una semana seguida.

Organiza, reestructura, y vuelve a organizar cuantas veces sean necesarias. Es lo único que puede ayudarte a no caer en una espiral de anti-productividad.

Tercer paso: Tener una bola de cristal

Para predecir el futuro y que no te consuma el desastre del contexto.

Está bien, tal vez no una bola de cristal, pero sí es necesario poder anteponerse a lo impredecible. ¿Cómo? Siguiendo otro consejo de los papás del mundo: “No dejes par mañana lo que puedes hacer hoy”. Cuando vives en un desastre, no sabes si al día siguiente tendrás internet, agua, luz, aire, o capacidad de asombro, así que aprovecha los recursos que tengas cuando los tengas.

Cuarto paso: Compórtate como un alcohólico en recuperación

Tipo “baby steps”. Tómatelo un paso a la vez. Es bastante fácil acostumbrarse a la miseria y el desorden como estilos de vida. Las consecuencias se ven en el desánimo que nos va corrompiendo día a día hasta que nos encontramos en posición de querer pasar los días haciendo nada. Recuperarse de eso, es un fastidio, en parte porque pasar todo el día durmiendo es genial, y en parte porque es un estado como de status quo depresivo difícil de identificar. Let’s take it slow, dudes.