Saber callar en el trabajo - The Amaranta
Intervenir constantemente está sobrevalorado

No me siento cómoda diciéndole a nadie que se calle, pero a veces, lo mejor que puedes hacer por tu trabajo es aprender a callarte. Lo contrario significa terminar metiéndote donde nadie te llamó, como líder de un proyecto para el que estás cero capacitado, o el culpable de un error que no puedes cubrir ni donando tu sueldo durante un año. Para evitar tragedias, te decimos cuándo de verdad te ves más bonita calladita:

Cuando estás sacando tu información de Wikipedia

Están hablando de un nuevo proyecto y todos tus aportes vienen de la página de Wikipedia que leíste 5 minutos antes de la reunión.

Eres como la gente que dejó de leer hace cinco años pero dicen que son “sapiosexuales”.

Dedicarte a dar información sin verificar, te daña a ti y a tu equipo. Mejor excúsate y ve a investigar en serio.

Cuando hay un experto real

Sabes a ciencia cierta que alguien sabe muchísimo más que el tema y por ego, aburrimiento, o miedo a no ser tomada en cuenta, continuas interrumpiéndolo para decir cosas obvias o no del todo ciertas. No seas esa persona. Es mejor respirar y encontrar un puesto que puedas ocupar para ser más útil.

Cuando estás especulando

Es decir, ni siquiera tuviste tiempo de revisar Wikipedia esta vez. Llegaste en cero y solo estás hablando basada en dos cosas: tu experiencia que sí, es válida, pero no es la verdad absoluta de todo el mundo y puede no darte la mejor visión, o estás basándote en anécdotas y pues, no. Ve a investigar y buscar datos reales.

Cuando no estás aportando nada

Estás en pleno burnout. Nada de lo que dices te gusta a ti, mucho menos a tus compañeros. Tienes la cabeza llena de cualquier otra cosa excepto el trabajo. Es momento de callar y distraerte.

Si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio, puede costarte una promoción o la confianza de tu jefe. Mejor quédate callada.

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