Se tú la modelo a seguir

El campo semántico de “tecnología” no nos remite inmediatamente a “mujeres”. En Estados Unidos para el 2014, el porcentaje de mujeres en los campos STEM (Science, Technology, Engineering, y Math) era de menos de 24% e iba en declive. En el área de tecnología, que básicamente funciona como sinónimo de programación en el mundo de los startups, ver mujeres es raro.

Las mujeres tendemos alejarnos de estos campos STEM por falta de modelos a seguir, porque nos empujan hacia carreras de ciencias sociales desde pequeñas, o porque las asociamos con carreras típicamente “de hombres”. Pero en realidad son estas áreas a las que deberíamos estar corriendo. Como alguien que estudió literatura y jamás se interesó por aprender nada relacionado con números, vengo a decirte por qué deberías considerar complementar tu título en diseño de interiores o comunicación social, con un diplomado en Python o en R:

Si todavía quieres cambiar el mundo, empieza a programar

Hay gente que cambia el mundo analógicamente, como esos profesores de filosofía que logran llegarle a niños sobreestimulados y cada vez menos interesados en quién era Platón. Y hay gente que lo hace en un espectro un poco más amplio a través de la tecnología.

Hoy en día, hay apps para todos, algunas completamente inútiles o hechas para 3 personas en el mundo, otras con capacidad de ayudar a millones de personas. El problema de estas últimas, es que mientras más homogéneo sea el equipo que las crea, menos probabilidades tiene de llegar a tener un impacto global duradero.

Básicamente se resume a diversidad. No por cumplir una cuota, sino como resultado de entender que es necesario tener distintas en cuenta distintas experiencias para que el resultado final refleje una amalgama en vez de las necesidades y vivencias de un solo tipo (i.e. el hombre blanco heterosexual). De hecho, hace poco un estudio demostró que los equipos son más inteligentes cuando incluyen mujeres.

Así que si no has dejado que destruyan tu sueño adolescente de cambiar el mundo, aprender a programar puede ser el camino más apropiado. Lo digo como alguien que estudió literatura toda la vida y solo hace poco decidió aprender a programar. Además que, por lo menos a mi, no me gustaría volver a entrar a una clase de programación y ser la única mujer.

Son los campos mejores pagados

Si lo que quieres es dinero, get on it. De la lista de Forbes de los empleos mejor pagados del 2017, habían 5 STEMS en el top 10. En España, por ejemplo los expertos en Big Data son los más buscados, y los más difíciles de conseguir, por lo que casi que te lanzan un camión de dinero encima para que vayas a trabajar con ellos.

Hay un montón de incentivos para que traigas tu vagina

Puedes googlear Women In Tech, The Future of Tech is Female, SheHacks, SheCodes, Women Who Code, o cualquier combinación de palabras parecidas y vas a encontrar una organización cuyo propósito es ayudarnos a todas las mujeres en el campo.

Esa ayuda puede verse como incentivos económicos para programas que te enseñen a programar, becas completas, programas de pasantías para mujeres, o accesos a bases de datos de potenciales clientes. Sin contar la cantidad de charlas disponibles que hay sobre cómo hacer que el mundo de la tecnología sea más diverso e interseccional, o cómo puedes iniciarte en el área que más te interese.

No hay nada más pueblerino que dividir el mundo en ciencias vs. humanidades

Por lo menos en publicidad y marketing, el perfil que buscan es cada vez más multidisciplinario. No de esa manera estúpida y mediocre de “quiero un diseñador que programe y escriba”, sino de que ahora necesitan que aunque seas diseñador tengas capacidad análita, puedas interpretar correctamente un copy, y además pienses en la experiencia de usuario.

Como copy y creativa, cada vez es más necesario que me base en insights y datos reales en vez de solo buscar soluciones creativas. La idea de que solo debes quedarte en tu canal está a punto de quedarse obsoleta.

Saber solo de ciencias o solo de humanidades termina siendo casi un handicap, y es hora de diversificarte.

Entras a un club raro

Desde el primer momento que dije “estoy haciendo un máster en Big Data”, me sentí como si hubiese abierto una puerta a una dimensión paralela en la que la gente automáticamente cree que soy Bill Gates.

Apenas dices que estás relacionado con alguno de esos campos, la gente te ve con simpatía y te hacen chistes sobre programación… y los entiendes. Es como volverse parte de los nerds, y está súper bien.

La tecnología necesita más mujeres, y si es algo que te ha llamado la atención, tu vagina no debería ser un impedimento.