The Eternal Pursuit of Unhappiness: el código de los perfeccionistas

Preach, David!
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The Eternal Pursuit of Unhappiness

The Eternal Pursuit of Unhappiness

Muchas veces hablamos sobre las éticas de trabajo de los CEOs, emprendedores y moguls, viendo entre ellas varias similitudes. Esta vez, encontramos una distinta, que le habló a nuestra naturaleza perfeccionista e infeliz.

A esta naturaleza, David Ogilvy, el fundador de la compañía Ogilvy, la llama "Descontento Divino". Según sus palabras, esto es el "antídoto para la presunción". Por eso, uno de sus discípulos escribió este pequeño libro llamado The Eternal Pursuit of Unhappiness, para las personas que se unan a la compañía, con el subtítulo: "Ser bueno no es bueno. Tienes que ser muy, muy, muy, muy, muy bueno".

Si todavía no estás muy seguro sobre qué es el "Descontento Divino", el libro deja una pequeña interpretación:

"Don't bow your head.

Don't know your place.

Defy the Gods.

Don't sit back. 

Don't give in.

Don't give up.

Don't win silvers.

Don't be so easily happy with yourself.

Don't de spineless.

Don't be gutless.

Don't be toadies.

Don't be Gollum.

Don't go gentle into that good night.

And don't ever, ever allow a single piece of crap out of that agency".

(Está demás decir que amamos la referencia a Lord of the Rings y a Dylan Thomas) 

De esta manera, Ogilvy concreta ese sentimiento que tenemos todos los que trabajamos creativamente de no estar satisfecho nunca con el trabajo que hicimos, y sentir que siempre hay algo que podemos hacer mejor. 

Para poder llevar esto a cabo utilizando la creatividad, la resiliencia y la intranquilidad con el trabajo que se hace, se delinearon los 8 hábitos de la gente altamente creativa.

1. Valentía.

El miedo es el peor enemigo de la creatividad, porque lleva a la duda. Si dudamos de nosotros mismos, no podemos crear libremente, es así de simple. 

La valentía es el primer valor porque asegura todos los demás.

2. Idealismo.

Nuestro éxito depende en qué tan grande nos atrevamos a soñar. 

El libro cuenta una anécdota de cuando le preguntaron a Hellen Keller qué era peor que haber nacido ciega. Ella respondió: tener vista y no una visión. 

3. Curiosidad.

Einstein dijo: "No soy especialmente inteligente ni especialmente talentoso. Solo soy muy, muy curioso". 

Ogilvy nos invita a no cerrar los ojos ante lo asombroso, sino abrirlos más y quedarnos viendo con la boca abierta.

4. Ser juguetón.

"Todos los niños nacen artistas. El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer." - Pablo Picasso.

En el libro se cuenta cómo David nunca creció. Se tiraba de colinas de grama en sus trajes de Brooks Brothers y lanzaba torta en las fiestas. 

Ser juguetón es clave para ser creativo. 

5. Candor. 

Para poder progresar, se debe ser honesto. Nunca debemos dejar que la educación nuble nuestra opinión constructiva. 

6. Intuición.

95% de nuestro cerebro es inconsciente. Depender de todos los números de la lógica que podemos determinar de lo que sucede no es lógico para Ogilvy. 

Con trabajo y experiencia, nuestra intuición se afina cada vez más.

7. Ser un espíritu libre.

Hay 3 fases de un trabajo creativo: 1. Adquirir los nuevos materiales. 2. Dejar que suceda la digestión mental. 3. Rezar a que vengan las ideas. 

Para que las ideas fluyan, debes dejar que tu mente se relaje y explore.

8. Persistencia.

Sin tener persistencia, cualquiera de los valores anteriores se disipa. 

Nunca, nunca, nunca nos debemos rendir. 

Si leíste este artículo y no te provoca seguir todos tus sueños y ser el mejor en lo que haces, estás muerto por dentro.