Sindicato de pasantes

Con la bendición de ser millennials y bajo el amparo infinito y perpetuo del internet, La Unión Sindical de Pasantes (LUSP) integrada por los peones busca-café, frustrados y con pocas horas de sueño, promete defender y promover los intereses laborales de los pasantes del mundo con respecto al empleador, también llamado “Bowser sin lanzallamas”.

Para garantizar el bienestar de los pasantes y su sanidad mental y espiritual, establecemos lo siguiente:

Exigencia 1

Nos deberán enseñar a hacer café. Si nos exigen que nueve veces al día que visitemos la fétida cocinita de la oficina que no deja de oler a lonchera de primaria en la que la secretaria calentó pescado en el microondas, lo mínimo que pueden hacer es decirnos cómo funciona el aparato dispensador de gasolina laboral.

Sí, nuestra mamá hace el café en nuestras casas.

No, no sabemos la diferencia entre un marrón claro y un con leche.

Sí, probablemente te escupamos en el café si nos gritaste.

No, no entendemos por qué cuando lo hacemos nosotros la oficina entera huele a pelo quemado.

Exigencia 2

Nuestro trabajo en la compañía no se limitará a quemar el café y sentarnos en una silla, tan servibles y oportunos como un sacagrapas.

Bowser deberá presentar un plan de tareas para los pasantes y asegurar que casi siempre tengamos algo que hacer.

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Exigencia 3

Ese “algo que hacer” no puede limitarse a sacar copias porque:

  1. A diferencia de la generación de Bowser, disfrutamos respirar y entendemos que gracias a ellos el calentamiento global va a terminar con el mundo.
  2. Internet dijo que la luz de la fotocopiadora nos deja ciegos.
  3. Si queríamos hacer café y sacar copias, nos hubiésemos anotado a ser extras en una película gringa de una estación de policías.

Exigencia 4

Páguennos. Algo, por favor.

Las cajas de cigarros y malas decisiones juveniles no se compran con un “gracias pasante”.

No tiene que ser mucho, tampoco tiene que ser justo, pero por fa.

Exigencia 5

No permitiremos sobrenombres despectivos.

Al menos que estos sean creativos y nos den risa. No somos mesoneros, tampoco somos personas de limpieza, a ellos les pagan mejor.

Exigencia 6

Buscamos aprender y si no nos enseñan nada, ejerceremos nuestro derecho divino de entretenernos con videos de YouTube y aprendiendo cómo decirte “gordo imbécil” en polaco con Duolingo.

Exigencia 7

Entendemos que somos un “de-todito” y que entre nuestras funciones está ir al rescate dónde nos necesiten y cuándo nos necesiten, pero nuestro trabajo se limitará a las horas predeterminadas para el mismo. Estamos en contra de la explotación y si sentimos que el trato hacia nuestro tiempo y espacio está siendo violentado, recurriremos a acusarlos con las redes sociales, simpatizantes de los maltratados y víboras hambrientas por dirigir su odio a alguien o algo.

Exigencia 8

Probablemente a nuestra edad no hayas tenido que trabajar ni la cuarta parte de lo que nosotros hemos tenido que laborar. Por tanto, querido Bowser, no nos subestimes.

Exigencia 9

Queremos una tarde de donas.

No hay razón justificable para esto.

Exigencia 10

Deberán fingir demencia por lo menos una de las veces que digamos que tuvimos que faltar a la oficina por un compromiso con la universidad y regresemos el día siguiente hediondos a alcohol etílico.

    Por ahora, no se nos ocurren más cosas que pedir para salvaguardar nuestra condición como seres humanos íntegros mientras estemos bajo el techo de su organización, pero probablemente una tarde de esas en la que te oigamos susurrar “no puedo más con estos niñitos insolentes” nos idearemos más.

    Quedamos pendientes de que nos digan la fecha de la tarde de donas.

    Atentamente firma,

    LUSP.

    Pasante subpagado out.

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