No importa si te haces llamar "SHE-EO"

El sexismo corporativo no solamente ocurre cuando un depredador de alto rango se aprovecha de su poder para acosar sexualmente a una mujer o un grupo de personas inexplicablemente aprueban un comercial machista. También aparece de maneras mucho más sutiles, como una nómina de gerentes exclusivamente masculinos, o cuando ofreces feminismo de la puerta para fuera.

El mensaje de igualdad no es el labial que usas para verte bonita cuando sales a la calle luego de haber pasado todo el día gritándole a tu familia en la casa.

Un ejemplo claro de porqué esto es tan terrible nos lo regala Thinx con todo lo que ha hecho desde su concepción. Es una compañía fundada en 2011 por Antonia Saint Dunbar, Miki Agrawal y Radha Agrawal. Se dedica a diseñar y vender ropa interior para “personas con el período” como dice su slogan.

¿Qué más feminista que una compañía fundada por mujeres y dedicada a hacer period panties, right?

Tristemente, nada que ver. Para el momento de su lanzamiento Thinx hizo todo un escándalo sobre trabajar por y para mujeres. Hasta hicieron un big deal del hecho de que una de sus fundadoras era su CEO. Curiosamente la tipa es más douchey que muchos CEOs y se llama a sí misma SHE-EO. Porque definitivamente las mujeres podemos ser cualquier cosa, incluso patanes.

Detrás de todas las citas “inspiradoras” en fondo millennial pink, estaban cagándola horrible. En enero de este año, 17 de sus empleados renunciaron, lo que parece cualquier cosa en el mundo corporativo, pero en el mundo de los startups la mayoría de las empresas no sobrepasan los 40 empleados. El problema, como en casi todos los startups, fue una SHE-EO inmadura, Miki Agrawal, que vendía feminismo en las calles y le hacía la vida imposible a las feministas que estaban adentro.

La cultura laboral se basaba en “si hubo un error, fue culpa de todos menos Agrawal. Si lo hicieron bien, Agrawal tendrá el crédito públicamente”. Ex empleadas la han calificado como una bully, denunciado que los salarios daban risa comparados con el estándar de la industria, e incluso la han comparado con Trump. Una ex empleada incluso la demandó a principios de este año por acoso sexual porque la tocó inapropiadamente, frecuentemente hacía que escucharan sobre su vida sexual, y además hacía reuniones vía FaceTime mientras estaba desnuda en su casa.

Aún con un producto pensado 100% por la comodidad de las mujeres, están activamente trabajando para sabotear el éxito de mujeres profesionales. Thinx es una cara bonita ocultando una personalidad enfermiza. Por más noble que sea el producto que están vendiendo, no están contribuyendo con ninguna clase de equidad. Y si ese es el caso de una marca que está haciendo un producto que de verdad sirve para las mujeres, aquellas que solo están vendiendo algo más del montón, están colaborando aún menos. Independientemente de que tengan frases de Gloria Steinem y hablen de “empoderamiento”.