¿Cómo darte cuenta y aceptar que llegó la hora de renunciar a tu trabajo?

¿Cómo darte cuenta y aceptar que llegó la hora de renunciar a tu trabajo?

No importa qué tan fantástico sea tu trabajo, siempre tendrás una quejita, o dos. O varias.

Puede ser por tu jefe, o tu no tan agradable supervisor, la paga, la carga de trabajo, y pare de contar. 

El problema está cuando las quejas dejan de ser quejas y se van convirtiendo en problemas existenciales reales que están empezando a afectarte física y emocionalmente.

La infelicidad se te nota, no disfrutas nada porque aunque estés tomándote unos rones con tus panas, mentalmente estás en el trabajo, cayéndole a gritos a tu jefe y llorando en posición fetal debajo de tu escritorio. 

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Quizás no te habías dado cuenta o las estabas ignorando, pero aquí vinimos a ayudarte y a darte ciertas señales que te ayudarán a analizar tu situación laboral, y a poner todo en perspectiva. 

Toma nota.

Dolores de cabeza

Ya sé, nuestra generación vive con ansiedad y dolores de cabeza. Pero si la cosa se convierte en migraña con un pálpito en el ojo, que no se te quita ni durmiendo, ya sabes que está pasando. 

Te despiertas a mitad de la noche pensando en lo que tienes que hacer al día siguiente

No, obvio no está bien. 

Has llorado más en la oficina de lo que deseas admitir

Ok, esto si nos pasa a todos. Pero ¿tanto, y tan seguido?

Colapsas cada vez que ves el celular, y es alguien del trabajo

No, no es normal cuando trabajas enloquecer por un mensaje.

Los ataques de ansiedad laborales se han convertido en parte de tu día a día

Not okay.

Estás infeliz, y punto.

Tu felicidad y tu salud es lo primero. Si el trabajo no te llena, está acabando con tu sanidad mental, y tu salario es igual a estar ganando dinero de Monopolio, ¿qué sigues haciendo ahí?

Así como hay mil peces en el mar, trabajos también hay. 

Jamás serán perfectos, pero NUNCA serán tan malos como para perjudicar tu salud física ni mental.

No te sigas acabando y: