Quizás sí y no lo sabes

Hace tiempo trabajé en un sitio que muy cariñosamente mis ex compañeros y yo llamamos “la mazmorra”. Es el peor sitio donde puedes trabajar, contando las fábricas de metanfetaminas. El dueño es un douche con un complejo de inferioridad tan grande que lo lleva a subestimar a cualquier persona que no sea él y no tiene idea de cómo hacer nada en la vida. No me sorprendería que tuviese a alguien ayudándolo a cepillarse los dientes en las mañanas.

Meses después de renunciar, lo veía en todos lados. En cada entrevista a la que fui, veía un pedazo de él. Yo no soy la única, años después todavía algunos de sus ex trabajadores sienten que toda nueva oferta oculta otro posible infierno. Es una experiencia de horror indeleble que nos trae flashback y pánico a pesar de que el estímulo original no está presente. Tenemos estrés postraumático laboral. Estas son las señales principales:

Ves a tu ex jefe en todos lados

Tu nuevo jefe no tiene nada que ver con el anterior, pero tu primera semana llegas somnoliento y antes de que tu primera taza de café te salve, ves a tu nuevo jefe llegar y todo cambia. Por un segundo su manera de caminar te parece igual a la de tu ex jefe. Te quedas petrificado, mientras tu mente le da play a todos esos recuerdos de tu ex jefe prometiendo aumentos que jamás llegaron y hablando de nuevos proyectos que solo estaban en su mente.

Ser precavido es lo que te va a mantener alejado de una nueva oficina infernal, pero no lo lleves a los extremos. Muchas personas caminan igual y hablan con las mismas muletillas. Que tu jefe nuevo también diga “hermano” al final de cada una de sus frases, no quiere decir que sea igual de terrible que tu jefe anterior, solo significa que ambos hablan como patanes.

No puedes dejar de comparar al nuevo con el viejo

Cada vez que tu jefe hace algo genial, te emocionas como niña eligiendo su vestido de quinceañera. “¡Es que es taaaaan diferente!” dices mientras se te iluminan los ojos.

Y sí, lo entiendo. Hay jefes tan geniales que constantemente te preguntas si estás en una simulación de realidad y es solo un cruel experimento. Pero la cosa es que solo porque alguien sea mejor que el anterior, no significa que sea bueno.

Supongamos que tu ex novio era un patán que odiaba a las mujeres, solo se comunicaba mientras canciones de trap, y usaba lentes de sol en la noche. Ahora tienes un nuevo novio que no odia a las mujeres en general pero no las toma en serio, prefiere escuchar a Ricardo Arjona en vez de Trap, y sabe cuándo quitarse los lentes de noche. ¿Cuál de los dos es bueno? Ninguno. Los dos son una mi*rda. Solo que si comparas al primer douche con el segundo, obviamente el fan de Arjona sale ganando.

Piensas que todo es un red flag

Estás tan acostumbrada a trabajar en el infierno que sientes que cualquier cosa es señal de que Caronte te espera para que cruces el Aqueronte.

Los ambientes saludables de trabajo también tienen problemas. Hay deadlines imposibles de vez en cuando, fricción entre compañeros, y situaciones preocupantes. La diferencia entre esto y la desgracia de la que saliste, es que son cuestiones que ocurren de vez en cuando y son manejadas con madurez.

Tienes una crisis nerviosa cada vez que te equivocas

Mi primer trabajo realmente serio ever, fue como parte de un equipo remoto para uno de esos venezolanos que al momento de poner un pie fuera de Venezuela decidió que todos sus compatriotas son una gran porqueria y deben ser tratados como esclavos. Cuando alguien se equivocaba su manera de resolver las cosas era haciendo una llamada de conferencia e insultando a gritos a la persona que se había equivocado.

No me acuerdo bajo qué circunstancias le dije a él que no iba a responder a gritos pero el punto es que nunca me hizo nada. Par de veces me equivoqué y me habló relativamente molesto, pero nada del otro mundo. Igual tuve que escuchar gritos a otras personas. Y hasta el día de hoy recuerdo perfectamente su tono de voz. Cualquier persona que habla igual a él hace que se me pongan los pelos de punta y cada vez que suena Skype tengo una pequeña crisis nerviosa. La última vez que hablé con él fue hace 4 años.

Cuando te equivocas en un trabajo horrible, las consecuencias son maltrato completamente innecesario por parte de personas que jamás deberían tener ninguna clase de posición de poder. En una oficina normal, las personas entienden que hay una curva de aprendizaje y que cuando se comete un error lo importante es arreglarlo, no hacer que la persona se sienta como un aborto de gusano. Si llegaste a un lugar de profesionales, puedes calmarte.