Qué tan creativos son los creativos: ¿cuál es tu ritual?

La población del mundo se divide en dos grupos: los creativos, y nosotras, las no-tan-creativas que de vez en cuando gozamos de golpes de creatividad pero que no basamos toda nuestra existencia en explotar nuestra vena creativa.

Para los más dotados, existe un universo lleno de oportunidades de creación que es casi invisible para los menos habilidosos, y en un intento en mal adentrarnos en su mundo de colores, ideas y de ciertos estancamientos creativos, reunimos a un grupo de artistas y los entrevistamos para sacarle sus procesos de creación, los mitos del mundo y los consejos que tienen para darnos, para la nueva serie de artículos Qué tan creativos son los creativos.

Ver relacionados:

Qué tan creativo es el creativo: ¿la musa existe?

Qué tan creativo es el creativo: un libro, una película, un documental y un álbum

Qué tan creativo es el creativo: ¿dónde se te ocurren las mejores ideas?

Qué tan creativo es el creativo: ¿cuál estereotipo de persona creativa te gustaría destruir?

En esta última edición queremos cerrar nuestro interrogatorio con el mito del ritual creativo; ¿dónde ocurre? ¿cómo ocurre? ¿qué hacemos para sacarle provecho?

Aunque ya hemos probado todos los playlists estimulantes, prendimos un incienso y practicamos poses para activar nuestras neuronas, necesitamos del conocimiento y experiencia de los creativos para copiarnos de sus rituales.

Laura Guevara

Cantautora

“Necesito estar sola, en silencio y sin interrupciones. Generalmente comienzo a buscar sonidos y acordes, y a partir de los acordes hago la letra. A veces también comienzo haciendo canciones sobre temas que me abruman y entonces comienzo al revés, haciendo primero la letra y luego buscándole la música. Aunque no tengo una única técnica, muchas melodías salen de la nada y por eso siempre tengo mi celular listo para grabar cualquier idea”.

Ron Chávez

Comediante y locutor de La Mega Estación

“Honestamente no tengo un ritual creativo, simplemente me gusta conversar con compañeros, compartir ideas. En los talleres es cuando me aparecen esos elementos que me despiertan la creatividad.

En este mundo artístico la gente es muy celosa con sus ideas y, una vez le escuché decir al gran maestro y amigo Domingo Mondongo: ‘cuando alguien te roba una idea, no es pobrecito de mí, pobre de él, que ahora lo que tiene es solo una idea, yo tengo muchas y tengo cómo crear nuevas ideas’, entonces no me genera un mayor dolor eso”.

Rúben Daniel Echeverría

Cofundador de Animal Tropikal

View this post on Instagram

keeps ze squares away 🎷

A post shared by CHAOS NEVER DIED 🏴‍☠️ (@ruda.weirldwide) on

“No tengo un ritual creativo, pero si alguien tiene algún consejo, ¡que me escriba! Normalmente las ideas me llegan y cuando empiezan a ser obsesivas me veo obligado a hacer algo con eso”.

Malu Valerio

Artista textil 

“Los puntos de partida para disponerme a crear son el silencio y la soledad, que no es otra cosa sino el estado de serenidad. No ejecuto ceremonias especiales a la hora de trabajar en la obra, lo que sí requiero es estar en un estado interno sosegado, al que llego acallando el ruido exterior e incluso aislándome -durante esos momentos- de las dinámicas sociales cotidianas, y aproximándome al contacto con las fibras textiles, ya que mediante su manipulación alcanzo la atención introspectiva a la que quiero llegar mientras creo.

Considero que trabajar los oficios textiles es una manera de meditar activamente, es esa labor persistente e infinita en la que el tiempo no me (pre)ocupa y la construcción plástica es una línea continua que se tuerce, se estira o se enrosca, como la línea de la vida.

Si por algún motivo el entorno cercano no me permite ese estado de armonía o tranquilidad, procuro hallarlo de cualquier manera, incluso movilizándome a otros lugares que ofrezcan momentos más serenos. Allí ejerzo el sano egoísmo y el sano autoaislamiento, pues solo acallando el ruido externo puedo escuchar las voces internas en plenitud, y a ellas quiero llegar a la hora de crear”.

Luigi Rodríguez

Artista, autor y fundador de Animal Tropikal

“Investigar. Tener la información en mi cabeza por unos días. Trabajar, trabajar, trabajar. Disfrutar con la llegada de la idea. Llevar la idea hasta el filo.”.

Toto Aguerrevere

El ‘Buhonero intelectual’ aka autor de Cuentos de Sobremesa (2010) y La Hora Loca (2013)

“Mi proceso creativo es bastante ordinario. Ese día me levanto muy temprano y me pongo mi bata de terciopelo acolchada. Me hago un brebaje de coñac, té negro y Chinotto y si estoy de ánimos me como una galletica de soda con un Cheez Tris encima. Enciendo tres inciensos para elevar mi libido sensorial y pongo un CD relajante como Los Grandes Éxitos de Miguel Molly en Bossa Nova. Luego, tomo una hoja perfumada y utilizo la tercera pluma que esté puesta perpendicularmente a mano derecha sobre mi escritorio de caoba. Insisto en la tercera pluma porque a la primera y segunda se les acabó la tinta hace tiempo y me ha dado flojera cambiarlas.

Ahí comienzo a escribir y no aflojo la pluma hasta las 11:53 horas exactas. A las 11:54 me doy cuenta de que todo esto es un cuento chino de mi imaginación, que tengo una página en blanco en la computadora y que debo entregar este fulano escrito al mediodía”.

La Nadia María

Comediante y locutora de La Mega Estación

“Me levanto todos los días y lo primero que hago es escribir chistes, por lo menos una hora, coloco música que me motive y escribo todo lo que se me pasa por la mente. Y eso último que escribí es una total y absoluta mentira, *risas*. En mi caso, este es el ideal, así dice Judy Carter en su libro The Comedy Bible; pero yo no lo he logrado jamás. Soy muy desordenada y con poca disciplina.

Pero sí tengo un ritual y sí incluye música. Trabajo de dos maneras, una es bajo presión, que me encanta, porque soy una procrastinadora por excelencia, entonces creo que mi mente se activa en exceso cuando tengo la soga al cuello. Ahí me doy cuenta o ‘lo siento en mi mente’ que estoy on fire y escribo rutina, anoto ideas para videos, hago tweets, etc; sin importar dónde esté ni qué tenga que hacer, me sumerjo en una burbuja creativa, porque me llegó la musa. Y la otra que es cuando me obligo a escribir, me tomo unas dos horas para trabajar sobre una idea; esa es más lenta, pero es la que te lleva a la disciplina de escribir rutina. Trabajas en una sola idea horas y horas buscando el mejor ángulo para entrarle al chiste.

Ahora bien, todos los comediantes tenemos un ritual que viene luego del ritual individual y es ‘rebotar material’ dónde con esta ideas preliminares llegas a tu grupito de trabajo (otros comediantes) y van diciendo sus ideas y los demás te dan ángulos, chistes y hasta remates para acomodar tus ideas; y luego tú haces lo mismo con ellos, es un rebote de ideas”.

Pavlo Castillo

Fundador/Director en Capitolio

“Una vez que pienso tener una idea aplico algo similar al método científico (una serie de preguntas básicas y rápidas) para saber si vale la pena materializar la idea, de ser así comienzo a pensar en caminos verdes para entender cómo hacerlo rápido y de la mejor manera, tratando de velar siempre por la calidad del resultado final de lo que se vaya a presentar”.

Así que ya tenemos la fórmula: en unos casos tenemos que guardar las velas aromatizantes, y en otros debemos incluir la lista de reproducción milagrosa de YouTube, digna de una sesión de spa.