Renuncias irracionales: fantasía vs. realidad

Renuncias irracionales: fantasía vs. realidad

Cuando se trata de renuncias todos hemos fantaseado con ser Tyler Durden, o cualquiera de los empleados genéricos que renuncian épicamente y luego se vuelven virales. El problema es que en el mundo real las renuncias gloriosas no tienen consecuencias tan positivas como en las películas o las mentiras que leemos en internet:

Renuncia gloriosa #1:

Te paraste en la reunión de los lunes y le gritaste a tu jefe que es un maltratador, que no sirve para nada, que puedes conseguir algo mejor y que tiene suerte de que no estés dándole una cachetada. Rompes la silla en la que estabas sentado y te vas con los aplausos de tus compañeros.

La realidad: nadie te va a aplaudir porque vas a quedar como un showsero. Tu mensaje se perderá entre todo el drama y espero que tengas el suficiente sentido común como para no poner a nadie de ese sitio en tus recomendaciones.

Renuncia gloriosa #2:

La próxima vez que tu jefe te mandé a hacer algo que sabes que no te toca hacer, vas a darle una lista irrefutable de todo lo que hace mal en su día a día. Todos esos discursos que has practicado en la ducha van a unirse para formar un mega discurso lleno de sarcasmos y metáforas que lo harán llorar. Cuando lo veas destruido, renunciarás y te irás en total calma.

La realidad: no te va a salir como lo estás imaginando, tu jefe no va a tener una epifanía que lo hará cambiar la manera que tiene de hacer las cosas desde hace 40 años.

Renuncia gloriosa #3:

Todo este tiempo has estado recolectando información que sabes es perjudicial tanto para tu jefe como su empresa. Tienes una cantidad absurda de emails en los que están tratando mal a los empleados, promesas sin cumplir sobre aumentos que jamás llegaron, instalaciones deplorables, etc. Una vez que renuncies, vas a hacerlo totalmente público vía Facebook y destruirás la reputación de la empresa.

La realidad: se necesita mucho más que eso para dañar la reputación de una organización. Te verás súper poco profesional. Cuando estés aplicando a tu próximo trabajo, van a revisar tus redes, van a ver tu meltdown laboral e ignorarán tu currículum.

Renuncia gloriosa #4:

Vas a armar una revolución y hacer que todo el mundo renuncie contigo. Tu jefe llorará, les suplicará que regresen y te duplicará el sueldo.

La realidad: nadie más va a renunciar, y el chantaje emocional es mejor dejarlo para relaciones amorosas disfuncionales.