El checklist que Walter Shaub hizo para renunciarle a Donald Trump

El checklist que Walter Shaub hizo para renunciarle a Donald Trump

Hace más de un año, Donald Trump llegó al poder con un séquito de ayudantes para lograr su cometido: conquistar el mundo.

Bueno, no tan radical. Pero la parte del séquito es cierta.

El presidente de los Estados Unidos ascendió al poder con un equipo de ayudantes y, a la luz de hoy, se pueden contar con los dedos de una mano los que siguen presente en la Casa Blanca, al lado del Presidente.

En el último lote de acontecimientos, si queremos ignorar que un par de sus manos derechas están siendo juzgados y acusados por las autoridades estadounidenses, el conflicto entre el presidente de los Estados Unidos y Walter Shaub, hasta hace poco el jefe de la Oficina de Ética Gubernamental de los Estados Unidos, se hace más evidente.

Semanas después de que Trump fuese elegido, Shaub tuiteó, bajo el marco de la cuenta oficial de la agencia, sobre la constante negativa de Trump a deshacerse de sus negocios propios para asumir de lleno la presidencia. La crítica fue tan severa, en plena red social, a los ojos de todos, que sus mismos empleados pensaron que la cuenta había sido hackeada.

Apuntó, desde los posibles candidatos al gabinete que “evidentemente tenían” claros conflictos financieros de intereses, hasta la nueva administración, sobre todo por las exenciones de ética que estaba distribuyendo silenciosamente a sus empleados.

Porque el jefe de la Oficina de Ética Gubernamental de los Estados Unidos no podía autocensurarse.

Shaub, el jefe que sirvió bajo tres presidentes, renunció en julio, seis meses antes del final esperado de su mandato. Además, lo hizo con una breve carta a Trump que elogiaba deliberadamente a los funcionarios de ética del gobierno, quienes describió por “proteger el principio de que el servicio público es una confianza pública” (Sí, en cursivas, según lo escrito en el original).

Sin embargo, ahora trabaja para el Campaign Legal Center, un grupo de derechos de voto.

Walter Shaub no especificó la razón detrás de su partida en ese momento, pero en una entrevista con la revista Highline junto con otros tres funcionarios de carrera que renunciaron a los empleos que amaban bajo un gobierno que “los horrorizó”, Shaub explicó el mecanismo personal que lo ayudó a decidir cuándo era el momento de irse.

Lo que tienes que preguntarte antes de renunciarle a Trump; o a tu jefe, particularmente, según Walter Shaub.

¿Realizo la misión efectivamente?

Punto número uno; según el mismo Walter, la respuesta a esta pregunta era afirmativa, hasta que comenzó a sentir que no podría cumplir con ella, al menos de forma efectiva. Esta pregunta duró en su cabeza por un par de meses antes de poder sincerarse consigo mismo y tachar el cuadrito negativo.

¿Puedo realizar mi trabajo de forma ética y moral?

Punto número dos; Shaub no estaba dispuesto a sacrificar su currículum intachablemente ético y moral, después de todo, era el jefe de la Oficina de Ética Gubernamental de los Estados Unidos. Así que, puede que la respuesta a esta pregunta haya sido afirmativa, pero eso no reducía el hecho de que la anterior pregunta no había podido ser respondida; porque no estaba siendo efectivo.

Y tres: ¿Puedo decir la verdad?

Shaub, en sus palabras, nunca rehuyó a decir la verdad. Pero, de algún modo, no pudo responder todas las preguntas en conjunto, por lo que, tomó la decisión de irse, antes de sacrificar sus valores.

Sin embargo, no siempre fue así.

En los primeros meses de la transición y administración, Shaub pensó que su oficina podía influir en las acciones de la administración; persuadiendo a los candidatos del gabinete para que se desvinculen de posibles conflictos y obtener acceso a las exenciones de ética que la Casa Blanca le dio a sus empleados.

Pero cuando el mismo Shaub se dio cuenta que la administración le estaba ocultando información de la oficina, presintió que podría haber estado certificando informes de divulgación financiera de funcionarios de la Casa Blanca sin poder saber si la información contenida en ellos era cierta.

En sus palabras: “Empecé a preocuparme por la posibilidad de que fuera corruptor”.

Así que, eso marcó el fin de una era para Walter; un empleado que se había encargado de tres presidencias, y que tuvo que enfrentarse a un presidente que ni puede justificar sus propias razones de bancarrota.

Moraleja: si quieres renunciarle a un presidente porque el trabajo compromete tus propios estándares éticos y eficaces, puede sea el momento de responder las preguntas de Walter Shaub.