Las reglas implícitas del espacio laboral que todos saben pero nadie dice

Las reglas implícitas del espacio laboral que todos saben pero nadie dice

La época más difícil durante una experiencia laboral son esos primeros meses en los que aterrizas en un planeta desconocido y no tienes la más mínima idea de con qué tipo de personas estás lidiando. Así que te dedicas a conocer sus costumbres, su modus operandi y cómo les gusta el café para evitar que te odien y eventualmente te despidan.

Nos pasa a todos y cada uno de los mortales que no somos herederos de una fortuna milenaria como los futuros tataranietos de las Kardashian. Porque trabajar nos paga las cervezas de consuelo por las patadas de la vida. Y ese es el ciclo de la vida.

Para cumplir ese ciclo, es necesario no c*garla en la primera etapa. Llevarte bien con tus compañeros laborales ya significa que hiciste la mitad de tu trabajo bien, y aunque muchos lo nieguen, eso es fundamental para la productividad y también para tu salud mental.

Si solo sigues estas simples reglas, nadie se volverá loco ni quemará la oficina.

Siempre deja café hecho o pregunta quién quiere

Creo que una de las peores experiencias de un ser humano, además de ser electrocutado o mordido por un tiburón, es morirte de ganas de tomar una taza de café y encontrar que alguien se lo tomó todo. Lo peor es que seguramente no montó más y para rematar dejó todo sucio.

Aún no entiendo cómo no ha salido algo en las noticias sobre un asesinato en el que el asesinado cometió este pecado. Yo apoyaría al asesino, tbh.

Dale la cola al que está sin carro si puedes

En especial si la oficina queda pasando Narnia, cruzando un puente de Middle Earth y más allá de la galaxia de Star Wars después de un lunes que se salió a las 7 de la noche. Un pequeño aventón a cualquier lugar céntrico haría toda la diferencia del mundo.

Usa audífonos

A muchas personas, criaturas infames y parias de la sociedad, les resulta mucho más fácil laborar cuando tienen ruido de fondo. Ellos lo llaman música pero para mí y la otra mitad del mundo, cualquier sonido que distrae de alguna actividad estresante se convierte en un ruido malintencionado y cruel.

Sin embargo, los dioses crearon un accesorio electrónico espectacular que te sirve como ticket al cielo si necesitas escuchar música dentro de una oficina. Te presento a: los audífonos.

Pon el teléfono en vibrador para que nadie tenga que escuchar tu tono de Bad Bunny

Igual que lo anterior, un tono de teléfono sorpresa, a todo volumen y que suena con frecuencia puede desatar un odio descomunal que ni los ángeles de más confianza de dios podrán retener.

Vamos a ahorrarnos esas miradas incómodas de cuando suena el teléfono de una compañera con el tono de voz de su novio diciéndole que la quiere.

No calientes comidas “exóticas” en el microondas

Me refiero a ti, el loco que calienta pescado, comida con atún, mucho ajo y por alguna razón un huevo en cualquiera de sus variaciones. Porque ese olor viaja del microondas hasta cada cubículo, cuarto y oficina de tu trabajo, invadiendo las fosas nasales de todos tus compañeros y haciéndolos miserables por el resto del día.

Hasta que la pobre persona de servicio, combata con ese monstruo que uno de tus compañeros desató.

Comparte cigarros en momentos de crisis

Nada como un gesto empático cuando sientes que todo se derrumba a tu alrededor. Casi siempre cuando te toca lidiar con un cliente insoportable o cuando tu jefe te echa la culpa de la situación política venezolana.

Pero siempre está ese héroe que te brinda algún cigarro, una cerveza, un chicle o lo que sea que te haga recordar que el mundo está lleno de maravilla y de seres humanos.

Llora por tu ex dentro del baño

Nunca falta el compañero que comunica a los cuatro vientos todo lo que sucede en su vida. Es como la novela que nadie se pierde en la oficina. Lo sé porque yo soy esa persona en The Amaranta, pero shit happens.

El límite lo superas cuando decides llevar ese show a la oficina, con lágrimas y todo. Por cuestiones de reputación y también para tu propia paz mental, cualquier tragedia que vivas en tu vida amorosa trata de posponerla para las 5 de la tarde.

No es difícil cultivar un ambiente de respeto y de tranquilidad dentro de cuatro paredes que cumplen una sola función: mejorar nuestra productividad. Pues la oficina es un espacio para trabajo, crecimiento, así que el último de los objetivos es perturbar ese ambiente.

Cuando pasa eso, te dan ganas de matar al mundo y te despiertas de mal humor todos los lunes. Nadie necesita ese tipo de vibra en la vida.