Deja el cuento chino

La naturaleza del ser humano pide a gritos culpar a cualquier agente externo de sus males solo porque puede.

Trump culpa a los chinos, Maduro a la imaginaria guerra económica y tú al ciclo menstrual por tu incontrolable necesidad de comer chocolate cada media hora.

Mientras que el resto de nosotros seguimos leyendo frases motivacionales que rezan que “sigamos nuestra pasión”, “cumplamos nuestros sueños” y “encontremos la carrera que amamos”; suenan bien, pero como todo, en teoría se ve más bonito.

El problema es qué hacemos cuando en la práctica estamos atascados en un trabajo que nos tiene mirando la hora cada tres minutos.

Así que, para todos los que hemos sufrido dentro de las cuatro paredes de una oficina, decidimos desvalorizar las tres razones más comunes que nos dan luz verde para ser infelices en nuestro trabajo; porque tenemos que dejar de buscar justificaciones.

“Por eso se llama trabajo, no se supone que sea divertido”

Eh, sí, también las oficinas son grises y los uniformes cuadrados.

Como si de un episodio de Los Padrinos Mágicos se tratara, nos venden la idea de que todo trabajo tiene que ser oscuro y aburrido. Pues, aunque a veces se sienta así, si llevas tres semanas en lo mismo, el problema no es la concepción social del trabajo, sino que es un shitty job en su mayor expresión.

Si eso pasa, huye y deja de perdonarle las sesiones de gritos a tu jefe.

“No elegí un trabajo divertido”

Sí bueno, puedes ser un contador de matemática aritmética que se encarga de medir la velocidad de los caracoles en el desierto de Sahara y aún divertirte en tu trabajo.

No necesitas ser animador de fiestas infantiles para sonreír en tu horario laboral. Cualquier industria puede ser divertida si estás en la compañía correcta y te apasiona lo que estás haciendo.

De lo contrario, es muy posible que tu trabajo no sea "divertido" porque trabajas para una compañía disfuncional, con personas que no respetas, o es parte de proyectos en los que no cree.

“El dinero me hace feliz, no importa cómo lo haga”

No vamos a negar que tener dinero automaticamente hace tu vida más sencilla, lo que sí vamos a negar es que es la “clave a la felicidad”.

Tener un poco más de dinero en tu cuenta bancaria no va a impedir el hecho de que te escondes en el baño de la empresa a llorar porque ya te acabaste el café de la oficina y no tienes ningún filtro que te ayude a soportar la tortura de nueve de la mañana a cinco de la tarde.

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¡Sorpresa! Hay trabajos en los que la gente es feliz, riega sus plantas, decora sus escritorios y en realidad le desea los buenos días a sus compañeros laborales. Deja ir las excusas: es un trabajo de m*erda. Punto.