Razones por las que no te han promovido que no tienen nada que ver con que seas mujer

Razones por las que no te han promovido que no tienen nada que ver con que seas mujer

En la actualidad las mujeres se aferran a cualquier escenario que les permita sacar la tarjeta de «patriarcado» y justificar sus excusas para odiar a los hombres. Es decir, primero quisieron leer y escribir, después votar y ahora exigen obtener los mismos beneficios que los hombres en el área laboral. 

Que absurdo. 

Sobre todo porque en este último siglo han pretendido adentrarse a la fuerza laboral y aspirar por puestos importantes que comúnmente están reservados para los hombres, por lo que sus exigencias han alcanzado un nuevo nivel y sus discursos se han llenado de “supuestas” acusaciones a la especie masculina.

Es decir, los hombres no tienen la culpa de que pertenezcas al sexo débil. 

Para probar que el género no tiene nada que ver con que no te hayan ascendido en tu trabajo, decidimos armar una lista de escenarios que evidentemente muestran que las exigencias de los hombres de la oficina son fáciles de cumplir; solo necesitas leer mentes y disfrazarte de hombre para que no se den cuenta de que perteneces al sexo femenino.

Ah, y también puedes comenzar a aplaudir cada vez que digan una idea. Eso los puede distraer del hecho de que eres mujer. 

No sonríes lo suficiente

Esto es un gran problema, porque las personas de la oficina piensan que eres antipática y no quieren estar cerca tuyo. Quizás sonreír un poco más puede hacerte ver más amigable y no tan creída.

Sonríes demasiado

Las personas no te toman en serio. Vienes a trabajar, no a hacer relaciones públicas ni a modelar. Necesitas transmitir firmeza si quieres llegar a la oficina principal, deja de mostrar tus dientes. 

Eres abrasiva

Pedir por un aumento, decir en voz alta todo lo que piensas, ofrecer recomendaciones sin que te las pidan y pretender que tus ideas son buenas: por favor, tienes que ponerte un límite. Estás haciendo sentir a los líderes de la compañía incómodos. Además, ¿cómo se te ocurre dar ideas en un brainstorm? Recuerda que tienes que pasar desapercibida.  

Eres muy pasiva

No hablas mucho en las reuniones de trabajo, prefieres enviar correos y te gusta mantenerte al margen de ciertas situaciones. Realmente a tus jefes les gustaría verte asumir un papel de liderazgo aun cuando no te pagan por ser un líder: importante que leas mentes. 

Siempre estás despistada

¿Recuerdas cuando enviaste un correo con un typo? Tienes que esforzarte y pulir tu trabajo. Los presidentes de las compañías no envían errores tipográficos. O quizás sí, pero son accidentales, no es su culpa. 

Estás demasiado centrada en los detalles

Eres muy rígida, aburrida y perfeccionista. Los líderes son más naturales, hombres con determinación, que no sonríen pero a veces sonríen, que no temen ser juzgados por sus ideas y cometen errores pero logran esquivarlos; en cambio, las mujeres solo se ganan el papel de «mandona» si intentan copiar cualquiera de sus comportamientos. 

Sí, lo sabemos. Las feministas te obligan a practicar el discurso del «patriarcado», pero en realidad todos son mitos para hacerte creer que tienes que comportarte como una mujer en la oficina y no fingir que eres uno más de ellos mientras intentas mantenerte inmóvil. 

Además, no hay posibilidades de que sean escenarios verdaderos; en la compañía contrataron a una mujer negra la semana pasada. Eso significa que son tolerantes y están comprometidos con la diversidad. Obviamente.