Todo estará bien mientras no seas el que calienta pescado en el microondas

Todas las oficinas tienen arquetipos parecidos de trabajadores; siempre está la que ruega para que apaguen el aire mientras se envuelve en tres edredones y un suéter, la que no puede concentrarse sin cafeína en su sistema o la que prefiere comunicarse en código morse para no tener que hablar en las reuniones.

Y no puede faltar la que siempre llega tarde porque estaba sacando su carro del taller, alimentando niños en África o encontrando la cura para el cáncer.

En fin, dentro de cuatro paredes pueden convivir tantos tipos de personas que la habilidad de “trabajar en equipo” debería ser el reconocimiento más importante de cualquier currículum; con certificación y todo una vez que sobrevives a tu primer trabajo.

Así que para premiar la diversidad laboral, es hora de pseudo-inspeccionarnos como compañeros de trabajo y descubrir quienes somos realmente en la oficina.