¿Qué pecado capital eres en la oficina?

¿Qué pecado capital eres en la oficina?

Ya en este punto de nuestras vidas, dejamos de ser las típicas víctimas del colegio de monjas que se tapaban la boca sorprendidos cada vez que alguien mentía sobre quién le puso bigotes al retrato de la Virgen María. Ahora, hemos aceptado con los brazos abiertos el pecado en nuestras vidas.

Suena a la receta perfecta para la resignación al desastre y a las malas decisiones, pero en realidad es lo más sano que hemos logrado como jóvenes adultos en una época donde el dólar está por el quinto cielo, amamos a un grupo de hermanas que de broma no tienen las uñas de los pies operados y culpamos a las aplicaciones por nuestra deficiente vida amorosa.

Así que como ya aceptamos la concurrente y eterna capacidad de caer en las infinitas tentaciones, nos gusta llevar ese talento y ponerlo en letricas pequeñas en nuestro currículum cuidadosamente diseñado en Canva, justo al lado de “me encanta trabajar en equipo”.

Como resultado, nos ganamos cierta fama entre nuestros compañeros de trabajo, que sin aceptarlo explícitamente, fueron contratados para lidiar con los demonios y pecados de sus compañeros de lunes a viernes en horario de oficina. Descubre de una vez qué fama es esa, a ver si te organizas y evitas ir al infierno laboral.

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