Probé 3 técnicas “anti procrastinación” y estos fueron los resultados - The Amaranta
Fue difícil, muuuuuuuuuuuuy difícil

Para mí, la procrastinación siempre ha tenido forma de papitas de Pringles. Una es divina, pero sin darte cuenta te las terminas comiendo todas y hasta tienes restos en el cabello, convirtiéndote en una cerda y una vaga que no cumple con lo mínimo de las responsabilidades.

Algo fuerte, ¿no?

Pues así se siente considerando que la excusa que utilizas para “distraerte un poco” de alguna tarea termina en un consumo completo de tu tiempo en algo que no te trae ningún tipo de beneficio, porque tratándose de Pringles solo ganarías pepas en la cara y una culpa horrible por no dejar para más tarde.

Entonces, conociéndome a mí misma como una adicta de las papas y la pérdida del tiempo, me impuse el reto de cumplir con varias técnicas a estilo perfecto y efectivo de Pinterest sobre cómo evitar estratégicamente los peligros de la procrastinación.

Lo hice por una semana y debo aceptar que de tres técnicas, solo pude cumplir seriamente con dos. Sin embargo igual te relataré mi odisea porque existe la posibilidad de que tu voluntad sea más fuerte que la mía.

Estrategia #1: El secreto de productividad de Jerry Seinfeld

El comediante noventoso que enamoró a Estados Unidos en los noventa tenía una técnica a largo y corto plazo sobre cómo ser mejor cada día. Él decía que para ser un buen comediante, tenía que tener muy buenos chistes y para lograrlo simplemente debía sentarse a escribir todos los días con la intención de mejorar cada vez más.

En lo personal no me gusta Jerry ni su serie Seinfeld, pero si tanta gente lo admiró al punto de seguir en la programación el día de hoy, algo habrá hecho bien.

Consistía en tener un calendario y con cada día que transcurriera, tenía permiso de marcar una gran “equis” roja en ese día, y sucesivamente se formaría una cadena. El truco era “never breaking the chain”, nunca romper la cadena. Es decir, escribir todos los días. Los que me hayan leído antes conocen mi amor por la escritura y mi sueño de mejorar y ser una escritora considerablemente buena, en su preferencia novelista. Así que escribir, sí es importante para mí.

Sin embargo esto de hacerlo estrictamente todos los días, no me sirvió. Necesitaba mis días libres, mis días de distracción, así que digamos que mi semana se convirtió en una cadena rota, varias veces y muy amorfa.

Estrategia #2: La técnica Pomodoro

Una de las más sencillas, consiste en cronometrar tu tiempo de trabajo. Tienes 25 minutos para laborar, sin peros ni distracciones y cuando se cumpla ese tiempo tienes chance de 5 minutos para un break o una recompensa. Luego vuelves a tu jornada de 25 minutos y tu próximo break será de 10 minutos y así sucesivamente.

La técnica incluso tiene una página llamada Tomato Timer para calcular ese tiempo por ti.

Mi resultado: Tomato Timer ahora está en mi barra de favoritos y es mi “regla” al momento de trabajar.

La verdad es que mi problema a la hora de escribir era que me dedicaba demasiado tiempo “buscando inspiración” en lugar de sentarme a escribir. Y tener un tiempo específico para cumplir con la tarea me forzaba a terminarla rápido.

Sin embargo tuve que hacer dos cosas: Prohibirme mi droga favorita, Facebook, y dejar mi teléfono en la cocina. Pero de que funcionó, funcionó. No la aplicaré siempre pero es perfecta para cuando tengo que hacer imposible de posponer.

Estrategia #3: Todo lo que me tome 2 minutos o menos debo hacerlo YA

Creo que alguien debería darle una ensalada rallada a quien inventó esto porque es perfecto. En parte debe ser la estrategia favorita para las mamás que piden que sus chamos las ayuden en la cocina, pero en otros contextos funciona igual de genial.

Las reglas son la misma del nombre: si algo te toma dos minutos o menos, no las pospongas, hazla en el momento. Yo la apliqué en tres ocaciones:

1. Cuando me tocó arreglar un poco mi cuarto. Esto solo incluyó llevar los diez mil vasos vacíos a la cocina y colgar en el clóset la ropa que consideré ponerme en la mañana pero que ahora reside como soldado caído en el piso.

2. Cuando me tocó buscar información o testimonio para los artículos.

3. Cuando tuve que pasar mis ideas de la semana a limpio.

Otra estrategia que apliqué fue la de no pensar en una tarea como tal sino como un medio para un fin. Es decir, verlo en el panorama general. No estoy arreglando mi cuarto, estoy limpiando mi espacio. No estoy escribiendo un artículo, estoy experimentando las distintas opciones para vencer al monstruo posmoderno más temible: la procrastinación.

Y estoy bendecida y afortunada por haberlo logrado; bueno, casi.