Ciencia de la procrastinación - The Amaranta

Por qué nuestro cerebro necesita procrastinar de vez en cuando

Probablemente lo estés haciendo en este momento.
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No importa lo mucho que intentes engañarte, siempre y cuando estés postergando una acción, tarea o situación, se llama procrastinar.

Incluso en este momento, mientras nos usas como excusa para retrasar toda la tarea que tienes acumulada y huir de las responsabilidades que la vida nos sirve con papel de regalo y lazo.

Como consuelo, déjanos decirte que tienes buen gusto y elegiste la mejor página para procrastinar, por favor continúa e ignora todos los contras de no estudiar para tu próximo examen.

Aunque quieras convencerte de que esto es solo un descanso antes de comenzar a tachar tareas de tu to do list, está comprobado que nuestra naturaleza siempre nos empuja a distraernos cuando tenemos muchas cosas por hacer. Es como una fuerza de gravedad, mientras más ocupada estás, más quieres hacer, solo que muy pocas veces se relaciona con lo que de verdad deberías estar haciendo.

Es la misma razón por la que abriste Facebook inconscientemente en plena sesión de estudio, terminaste en videos graciosos de animales, y de alguna manera estás aquí ahora.

Para el momento en el que te das cuenta que dejaste a un lado tus libros y ya no recuerdas por qué ni la Unión Soviética ni Estados Unidos quisieron lanzar la primera piedra durante la Guerra Fría, has leído siete artículos, descubriste por qué Wonder Woman fue prohibida en el Líbano y decidiste que te dejarías crecer todo allí abajo.

No estás sola, hermana. Resulta que, en realidad tu cerebro está haciendo lo que tiene que hacer.

Mientras estás concentrada estudiando o terminando el trabajo que tu jefe te envió, pierdes conciencia de las cosas comunes a tu alrededor: desde la ropa sobre tu piel hasta el zumbido del aire acondicionado. Estamos condicionados para olvidarnos de los sonidos y sensaciones comunes, todo lo constante pasa a segundo plano.

Por lo tanto, nuestro cerebro decide que la estimulación sensorial constante no es algo importante y la ignora. Como resultado, el sonido del aire, las voces en otros cuartos y la ropa contra nuestra piel desaparecen de nuestra conciencia porque nos acostumbramos a ellos.

A todo esto se le llama “habituación”, y es necesaria para vivir, porque si de por sí es difícil ser productivo teniéndola, imagínate como sería registrando todos los sonidos y visiones que ocurren a nuestro alrededor, al mismo tiempo. 

Lo mismo ocurre cuando pretendemos dedicarnos a una tarea por largos periodos de tiempo. Nuestro cerebro se acostumbra y naturalmente comienza a prestarle atención a otras cosas. Tal como los sonidos, la tarea pasa a segundo plano. Y aquí es cuando nosotras entramos al escenario.

Te distraes, abres otras ventanas y te distancias de la razón por la que estabas en la laptop en primer lugar. Pero esto, en cierto modo, es el mecanismo natural que tenemos para lidiar con la presión y ansiedad que algo nos produce. Además de que nos da gratificación a corto plazo, el tipo de gratificación favorita de nuestra generación.

Pero de nuevo, es necesaria para que cuando te habitúes a una tarea, tomes un descanso, procrastines y vuelvas a tus responsabilidades no-habituadas.

Sin embargo, antes de que te automediques una dosis exagerada de procrastinación porque “tu cerebro lo necesita”, toma en cuenta que son periodos cortos que no interfieren irreparablemente con tu productividad.

Unos cuantos minutos harán el trabajo para que tu mente esté lista para concentrarse de nuevo en tu examen.

Aunque está científicamente comprobado que procrastinar leyendo todos nuestros artículos te da 24 años más de vida y te convierte en millonaria a la edad de 32. Yo tú, olvido todas las repercusiones de ser irresponsable y le creo a las teorías del gran Albert Einstein e Isaac Newton. Además, lo dice nuestro horóscopo