Pasó la moda de los ‘influencers’

Es impresionante la capacidad que tiene el mundo de la comunicación de reinventarse, generando a la vez plataformas nuevas que generan comunidades distintas de creadores de contenido. En algún momento fue Myspace, luego los primeros que empezaron a pagar por contenido fue YouTube y el extinto Vine. Ahora, la red social por excelencia es claramente Instagram, a la cual no se le pronostica decaída en un buen rato.

Poco a poco, las marcas han empezado a entender que otras maneras de vender sus productos son mucho más efectivas, y llegan de manera mucho más directa al consumidor.

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El extraño mundo de los ‘influencers’ y su relación con las marcas

He aquí donde sucede la gran división: 

Creadores vs. influencers 

Los influencers son gente que logra crear una comunidad de seguidores en alguna red social, estableciendo cierta credibilidad sobre los productos que aprueban o no. Puede aliarse con una marca o varias en el proceso.

Los creadores son aquellas personas capaces de migrar de una plataforma a otra creando el contenido que les plazca. Logran establecer una comunidad y tener credibilidad.

¿Cuál es la gran diferencia?

Un influencer muestra a la cámara lo que recibió, con quién se alió y crea contenido al respecto. 

  • Su forma: un post, video o publicación en el que se mercadee el producto, alegando uso y amor hacia él. 
  • Su fondo: mostrar el producto y por qué le gusta.  

Un creador genera contenido por placer creativo. Por eso, es capaz de usar distintos medios para expresarse y adaptarse a las modas.  

  • Su forma: un post, un video o una publicación en la que se muestre capacidad creativa y maneras innovadoras de transmitir información; ellos mismos editan y filman sus videos, tienen voz y voto a la hora de escoger el contenido que publican, etc. 
  • Su fondo: Mostrar el contenido que crean, que tiene un mensaje, un propósito y una esencia o estilo. Esto sucede independientemente de aliarse con una marca o no.

¿Por qué pasaron de moda los ‘influencers’?

Esto se puede dividir en dos razones: 

La primera se centra en que las regulaciones para pertenecer a esta movida de comunidades digitales se pone cada vez más cuesta arriba: 

  • Las personas ya no comen cuento: la gente sabe que si aparece un producto por ahí en alguna cuenta lo más probable es que sea regalado o que la marca haya pagado por la exposición.
  • Se crean mecanismos de transparencia: gracias al fenómeno anterior, los influencers deben especificar mediante hashtags (#ad) o algún otro mecanismo que el contenido es pago, por ende se refuerza el estigma.
  • Se crean mecanismos de evaluación de la calidad del contenido: ahora, existen páginas certificadas para poder ver cuánto se debería cobrar por un post según el engagement y la cantidad de followers. Vemos como se crean regulaciones y trabas para aquellos que no sepan sobrepasar esta situación.
  • Se quiere contenido más auténtico.
  • Ya no es innovador: esto no significa la muerte de Instagram, pero sí su reinvención. Vemos en algunas cuentas cómo personas han sido capaces de adaptarse a las exigencias del mercado. 
  • Se demanda contenido de mejor calidad: este último punto nos lleva a la segunda razón de por qué los influencers pasaron de moda: 

La segunda es que sí existe una comunidad que quedará vigente haciendo contenido pago por marcas, pero estos no serán los influencers. Esto sucede porque el término «influencer» es un saco de gatos para todo el que quiera meterse una plata por Instagram, y mientras se crean regulaciones de autenticidad y sube la demanda por la calidad, solo aquellos con talentos reales para crear (dígase, personas con formación en creación de contenido escrito o contenido audiovisual, fotógrafos, etc.), sobrevivirán, porque están equipados para ello.

Todos aquellos que piensan que se podrían sustentar por siempre de outfits bonitos y algunos posts en Instagram se encontrarán con la cruda realidad.

Entonces, ¿por qué ser un creador es sustentable?

Porque no dependen de una plataforma, ni una ola de fama, ni de causas banales para construir una plataforma sustentable.

Si preguntan «¿entonces por qué Chiara Ferragni y Kylie Jenner pueden seguir siendo influencers?«, les responderé: ¡Porque no lo son! Chiara es diseñadora y bloggera, todo lo que hace sigue el hilo conductor de su estilo personal. Kylie es creadora de una marca de cosméticos, diseñadora de moda y parte de una familia que ha escandalizado la internet por muchos años.

En otras palabras, son creadoras.

Moraleja: No pongas que eres influencer en Instagram

Usa tu energía en algo sustentable, que esté respaldado por tus talentos, no tus followers en Instagram.