Negociar no tiene el mismo efecto cuando eres mujer, pero eso no debería importarte - The Amaranta

Negociar no tiene el mismo efecto cuando eres mujer, pero eso no debería importarte

Porque una barrera social nunca nos ha detenido antes y no lo hará ahora.
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Alejandro Escamilla

Alejandro Escamilla

La excusa de “las mujeres no negocian” es una de las más comunes a la hora de justificar la mayor presencia de hombres que mujeres en puestos importantes. Y en cierto punto, esta afirmación es correcta.

Un estudio realizado por estudiantes graduados de la Universidad de Pensilvania, demostró que la mitad de los hombres habían negociado sus ofertas de trabajo, en contraste con un octavo de las mujeres que pusieron en tela de juicio la primera oferta que les realizaron. Arrojando como resultado una inclinación positiva de parte de los hombres a debatir y llegar un acuerdo en el trabajo, mientras que las mujeres se retienen de practicar sus habilidades de negociación.

Long story short, son pocos los casos en los que pedir más beneficios o condiciones no afecta nuestra carrera. En diferentes estudios se concluyó que la negociación tiene un costo social para las mujeres.

Pero esto depende desde qué punto de vista lo analicen. Lo que luce a primera vista como un autosabotaje, en realidad es un problema que no solo raya la superficie. Si no pedimos lo que queremos, ¿cómo esperamos obtenerlo?

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Sheryl Sandberg, la autora de "Lean In" y la directora de operaciones de Facebook, sabe de primera mano lo difícil que es pedir un aumento de salario o tratar de elevar una oferta, pero eso no la limita a escribir “I negotiated hard,” en una de las páginas de su libro. Según su visión, no deberíamos cohibirnos de hablar solo porque tenemos miedo.

Sin embargo, no todo está perdido. Una de las soluciones que planteó Sheryl fue usar estrategias (“I-We” o “relational account”) que le rectifiquen a la contraparte que también te pones en sus zapatos y que al final del día, la empresa es lo más importante para los dos. En vez de tratar de ocultar el hecho de que estás negociando, reconócelo y úsalo a tu favor. Llamar la atención a tus habilidades de negociación puede ahorrarte algunos “no”; porque reconocer tus capacidades para negociar como una herramienta para ayudar a la empresa resta la connotación negativa de la palabra para nuestro género. 

Y como tenemos que aprender de las mejores, estos son los tips que Sheryl Sandberg recomienda para negociar sin morir en el intento:

  1. Basa tu negociación en un argumento de problema-solución en vez plantearlo como una crítica.
  2. Señala la disparidad/desigualdad entre tus beneficios y los de los demás.
  3. Muéstrate preocupada y apreciativa, aunque la conversación no vaya por el camino que quieres, es importante que te mantengas polite
  4. Contrario a los hombres, nosotras sí debemos justificar las negociaciones. Si no lo hacemos corremos el riesgo de lucir "mandonas" o "egoístas".
  5. Pretende que tienes confianza en ti misma, aunque no te sientas así. 
  6. Los pronombres importan. Trata de no usar tanto la palabra "yo" y sustitúyela con "nosotros". No es lo mismo, "yo tuve un buen año" a "nosotros tuvimos un buen año"