Las apariciones fantasmales de tu anterior trabajo

Como todo en la vida, hay trabajos buenos y trabajos malos; algunos tan malos que ni con café son tolerables. Sin embargo, una vez que te das por vencido con la cafeína como medio para amenizar tu tortura de 9 a 5 p.m., te enfrentas con la realidad de que dejar el trabajo es una decisión casi inevitable.

Muchas veces, ni siquiera es tu decisión.

Y esta es una realidad que estuvo escrita con tinta roja y luces fluorescentes frente a tus ojos, todo este tiempo. 

Hay muchas formas menos que favorables de dejar un trabajo: tal vez te despidieron, peleaste con tu jefe, renunciaste con menos de dos semanas de anticipación, dejaste que un deadline no se cumpliera o prácticamente desapareciste sin ninguna explicación.

O la típica: sentiste que la empresa era lo suficientemente horrible y tienes la necesidad de decírselo a todos tus conocidos. Tal vez simplemente terminaste tu tiempo ahí y dejaste de hacer tu trabajo lo mejor que pudiste.

Sea cual sea la razón, la realidad es que lo que una vez fue un puesto de trabajo para ti, ahora es un mal recuerdo que está contaminando y acechando tus nuevas experiencias laborales como si fuese una leyenda de Halloween.

Lo que tenemos que resaltar es que ya la parte más difícil del trato está hecha: ya no estás en un ambiente de trabajo tóxico. Acabas de sobrevivir a una experiencia horrible que absorbió tu vena creativa durante semanas o meses. Aún te estás recuperando, tienes que cuidarte y repetirte 3 mandamientos básicos una fórmula secreta de superación dos veces a la semana, como mínimo.

Sé insoportable

Es tu oportunidad para fastidiar a todos los que tienes a tu alrededor con tus problemas. Es casi como cuando terminas con tu novio, tienes al menos dos semanas de pase libre para discutir el tema con tus amigas mientras intentas recomponerte.

Esta vez, tu ex es tu anterior trabajo, asegurate de bloquearlo por un tiempo para poder trabajar en tu confianza para tus próximos pretendientes.

Existen buenos co-workers, solo tienes que buscarlos

Porque tus compañeros de trabajo anteriores hayan sido horribles, no significa que todos lo son. Evita llegar a tu nuevo trabajo con un resting bitch face repotenciado, eso no ayudará a nadie.

No cubras tus errores

Lo entendemos, tu trabajo anterior te enseñó a perfeccionar la habilidad de cubrir tus errores para que no sean usados contra ti, básicamente porque tu jefe aprovechaba cualquier oportunidad para resaltarlos negativamente, pero en este ambiente, date la oportunidad de confiar en el criterio de tu jefe. Los buenos te darán feedback porque quieren que te desarrolles profesionalmente, no para hundirte. Trata de no ponerte a la defensiva cuando esto pase.

Permítete cambiar de opinión

Los altos y bajos están permitidos. No todo es perfecto en el mundo laboral, así que si un día piensas que tu trabajo es el mejor, y el otro lo dudas, no entres en crisis. Estamos seguras de que Steve Jobs, Oprah y Mark Zuckerberg pasaron por eso, y si no lo hicieron, seguro el resto de la población mundial sí.

Sino échale la culpa a Mercurio en Retrógrado, siempre funciona.