No, las oficinas millennials no tienen toboganes

Los mitos y supersticiones que persiguen a las oficinas de la Generación Y.
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Para el resto de las generaciones, los millennials somos un enigma. Todos creen que nos conocen, incluso cuando nosotros mismos no nos entendemos la mayoría del tiempo, pero aun así, nuestra reputación tiene un menú extenso de calificativos como “narcisistas”, “flojos”, “irresponsables” y “materialistas” que solo viven por la tecnología.

A pesar de la nube oscura y negativa que persigue a la Generación Y, nos hemos ganado el puesto como el grupo más estudiado de la historia. Estudios, campañas y TED Talks dedicadas exclusivamente a entender nuestro comportamiento han dejado un rastro de mitos y malentendidos en el camino.

Sobre todo en lo que tiene que ver con nuestra actitud hacia al trabajo. Siendo la fuerza laboral más grande, las nociones equivocadas han traducido nuestra renuencia a las oficinas grises y jefes malhumorados, en una apocalipsis revolucionaria que “va a acabar con los trabajos tradicionales”.

Aunque nos encantaría atribuirnos el final de todo un movimiento, los millennials no somos tan revolucionarios como parece. Sí, hacemos nuestro intento para alcanzar los estándares de Silicon Valley y tratamos de ser lo más progresivos cuando de oficinas y estructuras laborales se trata, pero aún no logramos convencer a nuestros jefes de instalar mesas de ping-pong en la sala de conferencias.

Sí, puede que nuestro grupo de Slack se base en memes y uno que otro gif de gatitos en plena conversación laboral, pero aún seguimos en la lucha para crear nuestra oficina de ensueño y cumplir con las expectativas que los startups al estilo Silicon Valley han creado.

Mientras tanto, no nos queda otra opción que desmentir los mitos y nociones equivocadas que tienen sobre las oficinas millennials.

Hay piscinas de pelotas y toboganes que nos lleven de un lugar a otro

Aunque no suena como un mal plan, toda la culpa de este mito la tiene Google. En la vida real los jefes no están felices porque te tomes un descanso para hacer angelitos en una montaña de pelotas. Lo de los breaks de masajes y yoga también es mentira, gracias Hollywood.

No tienes que ir a la oficina

Trabajar remoto puede reducir tus viajes en la oficina, pero ni siquiera los millennials pueden escapar de ella completamente.

Todo se hace online

Con herramientas como Slack, Trello y Drive, pensarías que no es necesario gritarse de un cuarto a otro. A pesar de los intentos de mi jefe, aún es necesario mantener conversaciones a larga distancia y con volumen de voz altamente peligroso para los demás usuarios de la oficina. Sorry, boss.

Tenemos un almacén de tés e infusiones diferentes porque estamos en la onda green

Nos gusta el té, pero tomamos cerveza y una cantidad vergonzosa de café porque nadie sobreviviría sin él en la oficina. Es necesario para la convivencia humana, que nadie te diga lo contrario.

Tu jefe puede ser tu mejor amigo

Sí, podemos tomar birras juntos, sabotear una que otra reunión y tener chistes internos, pero mientras estemos en la oficina aún creemos en la jerarquía. Probablemente si se te pase la mano, terminará sus argumentos con un “no, soy tu jefe”, solo porque puede.

De nuevo con la onda green, tenemos plantas por todos lados

Esta es una verdad a medias. Por experiencia, GK Media intentó mantener tres plantas en la oficina, dos no sobrevivieron ni un mes y la tercera es de plástico. Así que por lo menos podemos decir que lo intentamos.

Aunque nuestra campaña para instalar mesas de ping-pong en los headquarters de The Amaranta sigue en pie, dudamos que alguno de los otros mitos se traslade a la realidad laboral de los startups pronto. Quizás en un futuro, algo lejano, sí podremos sobrevivir sin café.