En una clase con un profesor que no deja de hablar, se piensan muchas cosas

Por más que uno intente pensar en la clase, enfocarse en el tema, ponerle ánimo y corazón, a veces no se puede y punto.

El profesor habla y habla, y su voz narcótica te va arrullando. Has bostezado tanto que ya ni te da pena, es más, piensas que pena debería darle a él por dar una clase tan aburrida.

El reloj se congela.

Piensas que estás en Interestelar y que por eso una hora de tu tiempo equivalen como a tres días derritiéndote en el salón.

El profesor sigue hablando. Es peor que una cadena del que te conté de hace varios años, cuando era bastante enérgico y parlanchín. Si tienes suerte el profesor habla del tema correspondiente, si no tienes suerte, habla de su vida. Nada más tortuoso que eso.

Ya llenaste cuatro páginas de dibujitos y escritos. Te estás quedando sin batería, porque la señal asquerosa hace que se te vaya más rápido. Volteas y tus compañeros se están durmiendo, o crearon una burbuja protectora que los salva de ser alcanzados por las palabras del hombre que no para de hablar.

Hasta que a tu cerebro llegan unas ideas. Ideas un poco suicidas, pero válidas, porque no es que las vas a llevar a cabo. Solo son pensamientos negros fruto del fastidio y del desespero. Igual, quedan estas ideas flotando en tu mente y piensas: quizás sirven para cuando esté en la misma situación la semana que viene, en la misma clase insoportable.

Ya sabemos que mil maneras de morir son muchas, y aunque son posibles (algo hemos aprendido en el famoso programa de TV) te traeremos ocho, originales y quizás eficaces.

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Clavarte el lápiz en el ojo

O el compás en su defecto, pero eso solo les sirve a futuros arquitectos e ingenieros.

Rezar para que el ventilador te caiga encima

Solo aplica para universidades que no tienen aire acondicionado y les sirve el ventilador.

Un corrientazo cuando vayas a conectar tu cargador al enchufe

¿Por qué no, pues?

Que haya un súper temblor, se abra el piso y solo te trague a ti

Taparte la nariz mientras esperas a quedarte sin oxígeno, aunque sepas que no funcionará

Quedarte dormido y esperar a que la vida eterna te encuentre

Tragarte un taquito y esperar a que se te atragante

Bueno no sé, en tiempos desesperados medidas desesperadas, amigos.

Cortarle las cuerdas vocales al profesor

Si bien no es una manera de morir, al menos hará que cuando el hombre se calle y no sigas teniendo estos pensamientos.