Manual para sobrevivir al feedback en tu trabajo - The Amaranta
Y cómo darlo sin perder amistades

No importa lo que digan los gurús laborales y expertos en el sector: la clave para sobrevivir a un trabajo no es apostar por la productividad, o la gran regla de “no hacerle spoilers a tus compañeros”, el verdadero secreto para prolongar tu vida laboral es nada más y nada menos que no calentar pescado en el microondas de la oficina.

Mentira.

Bueno, no “tan” mentira, ese es básicamente un mandamiento inquebrantable de cualquier ser humano que se condena a la convivencia con otros seres humanos y sus papilas olfativas.

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A lo que de verdad queremos referirnos cuando traemos a colación “la clave” para sobrevivir en un ambiente laboral es, y siempre será, no tomarse las cosas a pecho.

Entiéndase regaños, llamadas de atención o cambios repentinos en la asignación que pasaste las últimas siete horas de tu vida haciendo porque tu jefe te pidió con escaso tiempo de anticipación y carácter de urgencia que inventaras la cura contra el cáncer. 

Sin embargo, que pida cambios no es un motivo lo suficientemente válido en el mundo laboral para sentirse aludido y considerar tu trabajo como una pérdida de tiempo.

Sellar tu pasaporte para unirte a la pirámide jerárquica de responsabilidades y supervisores implica adentrarte a un mundo de gente grande que convive con las opiniones de los demás, y no puede enemistarse solo porque a ti te parece que la presentación se ve mejor en rojo y a él le parece que tiene que ser azul.

Es por eso, que a la hora de manejar el feedback dentro de las cuatro paredes de tu trabajo, debes recordar que:

  1. No lo están haciendo porque te odian.
  2. El mundo no está en contra de ti.
  3. Nadie gana cuando se retrasan este tipo de conversaciones.
  4. Los comentarios constructivos sí existen, sino te pedirían que renuncies para ahorrarse tiempo.
  5. No es un asunto personal, sino laboral. A las 5:00 p.m. todo debería estar bien.

Y antes de comentar, juzgar y lanzar opiniones como confetti recuerda:

  1. Tomar en cuenta como el feedback te afecta a ti y a tu equipo.
  2. No hacer un “sandwich de feedback”: a veces es peor envolver lo negativo en dos lonjas de comentarios muy positivos.
  3. No acumules. Se deben expresar las opiniones cada vez que se tengan: créenos, esperar es peor.
  4. Sé directa.
  5. Siempre ten un propósito. Decir cosas malas por diversión no es feedback.

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El mundo laboral es así de complejo: todo era más fácil cuando en el colegio te podías ofender y eliminar al sujeto en cuestión de tu grupo de best friends forever.