Mentirle a tu jefe en el trabajo - The Amaranta
Por favor, no lo intentes en casa

Fingir demencia en un escenario general puede salir muy bien o salir terriblemente mal.

Entiéndase mal como una carrera en picada, gatos, la quiebra, soltería, y granny panties. La exageración es nuestra lengua nativa. 

Con los encuentros laborales, nuestras responsabilidades van en ascenso, así como las posibilidades de c*garla. Si queremos evitar el imaginario con caninos y un futuro incierto, hay ciertas cosas que debemos tomar en cuenta antes de mentir o fingir demencia en el trabajo.

Ver relacionados:

¿Deberíamos mostrarle nuestras debilidades a nuestro jefe?

#CuéntameMás: ¿cómo cubriste tu trabajo mediocre?

Cómo sobrevivir situaciones incómodas con tus compañeros de trabajo

No cierres las excusas

Ajá, ya la lanzaste. La mentira ya está afuera y una vez que los oídos de tu jefe la procesan, la larga lista de incógnitas que pueden derrumbar tu afirmación comienzan a formularse.

Es por eso, amiga mía, que es estrictamente necesario que si vas a ofrecer tu excusa, tenga cierto grado de abertura para que puedas complementarla en caso de que tu supervisor, jefe o compañero de trabajo esté listo para cuestionarla sin piedad.

Cuidado con el socialismo

Sí, sabemos que culpar a Maduro, o al socialismo, en su defecto, es el as bajo la manga de cualquier sobreviviente cuya residencia siga siendo Venezuela; sin embargo, culpar a un sistema corrupto e inservible ya no es un salvavidas garantizado.

De hecho, puede tornarse en tu contra porque cuando vives en Venezuela, por regla, debes tener un plan B. Apuntar a la luz, el agua, el Internet o al transporte público como el causante de todos tus males deja de ser efectivo si ya es la tercera vez en la semana que te saltas un deadline.

‘Pero…’

Retomando la observación anterior, si vas a culpar a una fuerza externa o al socialismo, antes de ganarte una estrellita por “incompetencia” o la mirada juzgona de “fallaste como venezolano”, preséntales a tu mejor amigo: el ‘pero’.

‘Se me fue la luz, pero ya estoy saliendo para la casa de mi mejor amiga para hacer las cinco presentaciones, las tres investigaciones de mercado, los dos reportes que faltan y la fórmula para la cura contra el cáncer’

El ‘pero’ es mágico para no quedar mal y evitar que tu jefe sufra de una crisis nerviosa.

Los jefes son tus mejores amigos, no comida

Por más que los imaginamos en nuestra cabeza como seres despiadados, malhumorados y testarudos, los jefes en realidad tienden a ser más comprensivos de lo que aparentan.

De hecho, con lo que nunca van a ser comprensivos, es con la mentira.

Es preferible que, antes de que te destaques por tener la mejor idea creativa como mentira, trates de probar terreno con una verdad.

Y si es necesario teñirla con un poco de drama y lágrimas, pues hazlo; pero sálvate de un jefe molesto porque descubrió que llegaste tarde por una resaca que porque un niño flotó sobre ti y voló un auto con su rayo láser.