Las veces en las que tu laptop se convierte en tu peor enemiga

Las veces en las que tu laptop se convierte en tu peor enemiga

Durante los días de semana, nosotros los veinteañeros difícilmente tenemos mejores amigos, pues la única en la que podemos confiar para cumplir con todo lo que nos propusimos es nuestra aliada: la laptop.

Esa ventana al mundo del éxito y la felicidad que hace que todos nuestros sueños se vuelvan realidad si solo aprendemos a usarla. A partir de ahí podemos buscar oportunidades de trabajo, encontrar a ese chamo que nunca nos paró y ver que se empató con una chama que “no la da”, y hasta descubrir en Pinterest la mejor forma de preparar un huevo frito sin freírlo. Las funciones son infinitas.

Sin embargo, como cualquier objeto o ser de que nos gusta depender, nos termina decepcionando tarde o temprano. No es fácil admitirlo, pero nuestra aliada de los días de semana a veces se cansa, puede ser de tanto tiempo estar junto a ti, o simplemente se venga por tu sobre y mal uso después.

Y estas son las veces en las que sufres por eso.

Cuando es lo primero que vez en la mañana y lo último que vez en la noche

Normalmente, lo correcto es levantarte, tomarte tu taza de café, odiar al mundo por un rato, desayunar y evolucionar ese sentimiento en motivación y energías para conquistarlo. Pero al ser tu trabajo lo primero que vez en la mañana y lo único a lo que le paras en las próximas 12 horas, entonces tu fatiga, cansancio y un poco de decepción personal incrementará tanto como el dólar desde el 2006.

Cuando la usas en la cama

Eso de trabajar en la cama es lo más estúpido que podrías hacer después de decir que la empanada de carne mechada es mejor que la de molida.

No engañas a nadie diciendo que no estarás más de dos horas así y que además “estás cómoda”. Estás asesinando poco a poco y sin piedad a tu espalda, a tu cuello y a tu dignidad. Por favor, usa ese escritorio sobre el que tienes toda la ropa que no quisiste usar en la semana.

Cuando tienes que entregar algo en cinco minutos y “le cuesta despertarse”

Al igual que las impresoras, las laptop pueden oler la oxitocina en tu cuerpo y saber cuándo traicionarte de la forma más sucia. Casualmente no pueden abrir tu navegador y mucho menos abrir ese correo tan urgente que necesitas leer sobre las notas que te salvarán o no el semestre.

Algunos dicen que es karma pero yo digo que es una laptop con mucho rencor acumulado.

Cuando se hace pana de tu mamá

Algo que tienen las mamás es que tienen laptops de mamá. Mayorcitas y con complicaciones para darle zoom a las fotos. Así que cuando descubren una nave nueva y más efectiva, de repente la necesitan en los peores momentos para “hacer una tranferencia rapidito” o para “escuchar esa canción de los ochenta que por fin sabe cómo se llama” y muchas otras cosas de mamá más.

Nuestra laptop puede ser peligrosa.

Black Mirror, anyone?