Las peores excusas que se te pueden ocurrir para no cumplir con tu trabajo - The Amaranta
La editora no dejará de sacarme este artículo en el futuro

Algo fastidioso sobre el compromiso es que no tienes para dónde agarrar una vez que lo asumes. Puede aplicarse a todo: a un novio, a un favor que te pide tu mamá e incluso (especialmente) cuando se trata de tu trabajo.

Lo que nos lleva a mencionar la palabra que da más miedo en el mundo laboral: deadline.

Porque cuando hablamos de deadline, para tu jefe no hay ningún pero que valga. Es algo que te tatúas en tu frente en cuanto te lo imponen y si no puedes ser fiel a él, entonces no mereces estar ahí.

O al menos eso es lo que te dice tu jefe después de que le echaras la culpa a tu instructor de yoga que se tardó más de lo debido en su clase. Y esa es nuestra actividad favorita como venezolanos: echarla la culpa a alguien más. Es más sencillo y casi siempre es más fácil de creer en un mundo donde todos están vuelto un c*lo.

Pero hay límites. Como el cuento viejo de decirle al profesor que tu perro se comió tu tarea, porque tu perro no tiene nada mejor que hacer que salvarte de una nota para tus papás. Algo así sucede con nuestros compromisos en el trabajo, consideramos más fácil atribuirle la falta a alguien más que asumir por completo que en realidad la cagamos y simplemente nos cuesta mucho no hacerlo.

Así que puedes hacer esa catarsis o simplemente decir cosas como estas:

  • “Perdón, es que aparté el teléfono por 8 horas hoy para aprovechar mejor el presente”, lo dice alguien un martes en horario de oficina y con veinte cosas atrasadas.
  • “Es que me hice las uñas y no podía abrir la laptop”.
  • “No creo que pueda porque tengo un almuerzo de cinco horas, el miércoles a las 8 de la noche”.
  • “Mi mamá me regañó porque trabajo mucho”.
  • “Mi novia me regañó porque trabajo mucho”.
  • “Es que hay un día de atraso en el pago, así que no trabajaré hoy”.
  • “Perdón, se me fue la luz, el oxígeno, se me acabó la batería y bueno, tampoco hay agua y no puedo llegarme a ninguna otra parte porque ayer asaltaron a una vecina en la puerta”.

Y aunque la última excusa sea completamente válida si vives en Venezuela, a cualquier jefe que viva fuera de acá le parecerá la mejor excusa inventada por el ser humano. Pero ese es ya otro tema.

Porque de nada sirve ser la persona con el mejor rendimiento cuando la patria te falla y te obliga a formar parte de la población "excusa".