Las 7 etapas de un trabajo creativo

Las 7 etapas de un trabajo creativo

Las personas que tienen un trabajo creativo saben lo extenuante y mentalmente agotador que puede ser. Muchos piensan que trata de sentarte y “fumarte una”, cuando realmente todos pasamos por un proceso interno que también depende de otras variantes como nuestro humor, horas de sueño algunos solo pueden trabajar con sus respectivas 8 horas y otros, como yo, creamos con una depravación extraña que estimula a nuestro cerebro. También se debe tomar en cuenta el ambiente en el que estemos, la música que escuchemos, la presión que se tiene y finalmente, si nos gusta el proyecto o no.

Si tienes un trabajo creativo, espero disfrutes de este artículo y te encuentres asintiendo a las 7 etapas; si no lo tienes, espero que logres ponerte en nuestros zapatos por solo un ratico.

Enough said, aquí están las 7 etapas por las que pasa una persona con un trabajo creativo.

1. Se prende el bombillo.

Esto puede suceder donde sea: en el baño, la ducha, en plena clase de matemática, en el medio de una exposición, en tráfico; lo único que sí se mantiene en esta primera etapa es que nunca, repito: NUNCA, sucederá en un lugar conveniente, cuando estemos desocupados y capaces de anotarlo en un lugar normal. Lo que pasa en realidad es que tenemos que salir goteando de la ducha a escribir la brillante idea que acabamos de tener.

2. Piensas que tu idea es una m*erda.

Después de casi haber chocado en la cola por estarle dictando tu idea a Siri, un vocecita (mejor conocida como El Diablo) te dice que la idea que tuviste es una absoluta y tremenda m*erda. Te dice que además de haber tenido la peor idea en la historia del universo, no es posible realizarla por ningún medio, o peor, que alguien seguro ya la hizo. Aquí es cuando se entra en un estado de desaliento y bloqueo creativo.

3. It comes back to haunt you.

Como la idea es el equivalente a un fantasma que te persigue y se asoma en tus pensamientos cada dos minutos, tu mente se va yendo al Cielo de las Ideas, donde nutre y enriquece a este efímero pensamiento que ahora está cogiendo forma.

Me gusta pensar que el bombillo se prende dos veces: la primera vez, en la que tienes la sombra de una idea; y la segunda, donde después de pensar un poco más, el bombillo se convierte en una bola de disco.

4. Te enfrentas con la página en blanco. Pánico.

Esta “página” puede ser un canvas, una modelo en una sesión fotográfica o hasta el espacio para el caption en un post de Instagram. Este es probablemente el momento más intimidante de todo el proceso creativo: no tener ni la más mínima idea de cómo comenzar.

Como me dijo Toto Aguerrevere cuando le pregunté sobre el estancamiento creativo: “Lo peor del mundo es tener una página en blanco y tener una presión de entrega. En verdad el estancamiento creativo pasa porque tienes que hacer algo tan magnánimo que te complicas”. Preach!

Estos son los momentos en los que me dedico a buscar una imagen para el artículo o una pequeña fuente de inspiración que pueda devolverme esa“chispa”. Si eso no funciona, veo Netflix o hago galletas hasta que me sienta tan mal conmigo misma que tengo que empezar.

5. Empezar porque sí y punto.

Una vez que me he obligado a empezar, mi solución para el bloqueo es algo que llamo “the shitty first draft”. Se trata de vomitar lo que sea que esté en el tope de tu cabeza y editar luego.

Así sea un poco forzado, si me gusta lo que estoy haciendo, la inspiración me lleva de ahí en adelante.

6. Lamentar todo.

Este es el estado de depresión en el que uno entra y se da cuenta que todo el trabajo que llevas hecho no sirve para nada y a nadie le va a gustar. Piensas en dejarlo, volver a empezar o borrarlo todo. Al final del día tengo un poco de respeto por las horas que pasé creando lo que sea que esté haciendo, dejo que pasen unas horas mientras hago otra cosa y vuelvo a mi trabajo.

La mayoría de las veces era yo teniendo una especie de “pataleta creativa” y todo estaba bastante bien.

7. Entregar y estar orgulloso.

Aunque se pasa por una odisea de sensaciones, no hay mejor sentimiento que entregar y estar orgulloso de lo que hiciste. El sentimiento es similar al terminar de hacer ejercicio, que a pesar de que hayas sudado y quizás la hayas pasado mal, nada vence la sensación de haberlo hecho exitosamente.