Nada mejor que tener tiempo para no hacer nada

Trabajando como redactora de clickbait, todo el tiempo me encuentro con tips del tipo, “toma control sobre tu tiempo”, “work smarter, not harder”, y “tú también puedes tener una vida laboral más satisfactoria”. Al ser la persona cínica reescribiendo esa clase de tips solo para obtener clicks (no para esta página, ojo), pensarías que obviamente no los creo. Pero soy mucho más ilusa de lo que esperaba. A veces, totalmente me creo mi propio clickbait. Especialmente cuando hablan de menos horas de trabajo a la semana.

Hace dos semanas, me convencí a probar una de las técnicas que más veo repetirse en todos los clickbaits de autoayuda: la semana laboral de 4 horas.

Primero, sí, es un título exagerado. Nada más la preparación de tu semana según el douche que escribió la técnica, toma cerca de 4 horas. Segundo, funciona. No vas a trabajar solo 4 horas a la semana a menos que seas una Kardashian, pero sí vas a trabajar mucho menos de 40 horas semanales, y con mucha más organización y menos estrés.

¿Wtf es?

La semana laboral de 4 horas sale de un libro con el mismo nombre que dice ser de “business” pero se lee más como autoayuda. Es lifestyle design. Tiene un foco súper fuerte en cómo usar tu dinero, con el consejo típico de “haz que tu dinero trabaje por ti, bro. Invierte”. Yo no estoy lista para invertir en nada además de maquillaje así que tomé los demás capítulos, básicamente el truco está en controlar cuatro aspectos importantes de tu vida laboral:

Eliminar las distracciones

Timothy Ferriss, el autor, habla solamente de no chequear el correo porque el libro es del 2007. Obviamente es necesaria una actualización para incluir Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter, Telegram, WhatsApp, y cualquier otra red social. La idea es que mientras estés trabajando, no revises nada de esto.

El tipo revisa su correo una vez en la mañana y una vez al final del día. Extremo. Pero poner el celular de lado es una buena idea si hay algo importante.

Automatizar procesos

Específicamente habla de contratar un asistente virtual que haga todas las tareas repetitivas que tú no quieres hacer, y por $4 la hora. Si estás en Venezuela, lo más probable es que seas tú el asistente virtual de un gringo tratando de ser más productivo.

Igual hay cosas que se pueden hacer para dejar de ocupar tu mente con cosas que puedes dejarle a tu computadora. En vez de constantemente pensar en qué tienes que hacer, puedes tener un Google Calendar con todo lo que debes completar una semana y alarmas incluidas. 

Establecer prioridades

Todo emprendedor douchey nombra la regla del 20-80 como si estuviese hablando de la verdad oculta del universo. Es la idea de que el 20% de tus esfuerzos, produzcan el 80% de tus resultados. Es decir, concéntrate en lo más importante siempre.

Usar tu tiempo inteligentemente

Aka. adiós a los huecos de vídeos inútiles en YouTube, hola, Pomodoro.

Se supone que con todo esto, el tiempo que pasas trabajando se reduce muchísimo. Pero, hay una trampa: cada vez que alguien te dice que trabaja 10 o 4 o 3 horas a la semana, está dejando por fuera un montón de cosas.

Convenientemente no cuentan el tiempo que pasan haciendo networking o en reuniones, y en el caso de Tim Ferriss, no cuenta el tiempo que pasa promocionándose a sí mismo en todas las redes sociales del universo.

Yo conté todo. Desde el tiempo que pasé investigando para un artículo, hasta el momento en el que puse un punto final. Además de las horas viendo al techo tratando de sacar un concepto creativo para la campaña de algún cliente. 

El Challenge

Día 1

Qué hay que hacer: La preparación. Y es un fastidio.

Lo primero que hay que hacer es organizar un horario. Después de perder alrededor de 2 horas en una búsqueda inútil de una alternativa a Google Calendar, puedo decir que no hay una que sea significativamente mejor.

Lo segundo, es elegir una técnica de manejo del tiempo que te convenza lo suficiente. Yo uso un pomodoro desde hace años y me ha resultado súper bien, así que no lo cambié para el challenge.

Resultado: 8 horas trabajadas. So, de entrada el doble de lo que promete el libro y nada distinto a lo que normalmente trabajo. Mi semana laboral empieza los domingos, así que nunca soy excesivamente productiva el primer día.

Día 2

Qué hay que hacer: Trabajar.

Después de haber hecho el horario principal, solo tienes que ir quitando ítems o evaluando si cumpliste todo del día anterior. Desde el primer momento he estado tratando de trabajar con dos semanas de adelanto, lo cual hace más fácil ir agregando tareas.

Resultado: 6 horas trabajadas. Y admito que mi horario tenía huecos de dos y tres horas que pasé en Netflix y pintándome las uñas así que pude ser más productiva.

Día 3

Qué hay que hacer: Rezarle a los dioses del internet.

El problema con seguir un horario es que apenas tienes un inconveniente todo se va a la mierda. Ese día estuve sin internet 2 horas en la mañana. El lado positivo de eso es que cuando llegó me puse en modo de “persona histéricamente productiva que quiere terminar todo lo más rápido posible.

Resultado: 5 horas trabajadas. Y terminé absolutamente todo. Mucho más tarde de lo que esperaba, pero terminé todo.

Día 4

Qué hay que hacer: empezar a reconocer el genio oculto detrás de la pretenciosidad de Tim Ferriss.

Cuando a las 3 de la tarde ya había terminado todo lo que tenía para ese día y estaba trabajando en lo del siguiente, estuve a punto de empezar a seguirlo en todas las redes sociales. Luego recordé que no soy la clase de persona que sigue a alguien que dice “work hard, play hard”.

Resultado: 5 horas. Pero fueron 5 horas en las que adelanté trabajo del día siguiente.

Día 5

Qué hay que hacer: usar todo tu tiempo libre para ver 9 capítulos de Stranger Things en un solo día.

Resultado: 3 horas.

En total: 27 horas de trabajo en una semana. Básicamente, teniendo 3 trabajos, trabajé como si tuviese uno solo a medio tiempo.

¿Entonces funciona?

Sí, pero no para todo el mundo. Gran parte de lo que necesitas para que funcione es tener flexibilidad con tu horario. No hay manera de que hubiese logrado hacer esto en una oficina. Muchos de los momentos de mayor productividad fueron al final del día o antes de las 10 de la mañana. Nada que ver con el horario de oficina.

Además, mi trabajo es escribir y soy freelance. Tengo calendarios editoriales con los cuales debo cumplir y ya. Mis reuniones son por Skype y mi trabajo no depende de más nadie. No me imagino a alguien con un trabajo de oficina y funciones más mecánicas negociando esto con su jefe.