La razon por la que trabajar desde tu cama es considerado un pecado capital - The Amaranta

La razón por la que trabajar desde tu cama es considerado un pecado capital

Según el Internet y mis problemas de sueño
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Una de las ventajas de trabajar remoto es que puedes hacerlo dónde sea y cómo sea.

Una desventaja de trabajar remoto es que puedes hacerlo dónde sea y cómo sea.

Después de pasar todas unas vacaciones trabajando desde mi cama, con solo dos rutas establecidas: el baño y la cocina, llegué a la conclusión de que mi espacio de trabajo estaba delimitado por el comienzo y el final de mi cama.

Salir de ella implicaba dejar de trabajar, así que para el momento en el que quería darle otros usos a mi perímetro laboral, como por ejemplo, dormir, podía pasar horas y horas esperando a que morfeo se dignara a aparecer. Por lo que las opciones más fáciles eran: trabajar o ver una película hasta que me quedara dormida.

La libertad de trabajar con un horario dictado por ti y en un espacio laboral indefinido es un arma de doble filo. Por un lado, no tienes que ir a la oficina todos los días de ocho a cinco, puedes organizar tu calendario para cumplir con los deadlines y no necesitas salir de tu pijama o verte remotamente decente para ser productiva. Pero por otro lado, estás más expuesta al conocido monstruo escondido en tu clóset bajo la máscara de procrastinación y te pierdes en el vaivén de “necesito trabajar” pero las tentaciones de solo descansar en tu cama y ver una película son muy estimulantes.

Es prácticamente como tener a un ángel en un hombro susurrándote y a un diablo en el otro.

Así que para ignorar a los dos, recurrí al Internet y averigüé cuál era la mejor manera de trabajar remoto sin sucumbir ante en catálogo de Netflix, solo para enterarme de que estaba haciendo todo mal. Como todo lo que Internet demuestra últimamente.

  1. Hacer de tu cama un escritorio es considerado un pecado laboral.
  2. Tu postura, sí, la pesadilla de tu abuela y de cualquier médico.
  3. No necesitas ir a la oficina, pero sí recrear un espacio de trabajo que se le asemeje. Se permiten las pijamas, que no panda el cúnico.
  4. Trabajar desde la comodidad de tu cama hace que sea más difícil para tu cerebro verla como un lugar para dormir.

Y fue este último descubrimiento el que llamó mi atención, porque podemos decir que los demás ya estaban en mi subconsciente aunque decidiera ignorarlos. Primero, esto respondía porque me era tan difícil dormir, y segundo, wao.

Resulta que nuestro cerebro está programado para ver la cama como un lugar de descanso, nuestro espacio para dormir. Pero en el momento en el que empezamos a usarla para otras cosas, entiéndase: trabajar, leer, estudiar, escribir y ver películas (el sexo no cuenta, según el Dr. Ronald Chervin, director del Centro de Trastornos del Sueño de la Universidad de Michigan) él comienza a asociarlo con un espacio en el que debe mantenerse activo y alerta.

A esto se le llama: insomnio aprendido. Tu cerebro aprendió a no dormir en tu cama.

Los expertos descubrieron esta confusión gracias a los problemas para dormir de algunas personas, evaluaron sus patrones y llegaron a la conclusión de que trabajar desde tu cama es un no rotundo. A menos que solo le dediques 20 minutos máximo. Si pasas más de ese periodo de tiempo, tu cama realmente será tu escritorio de trabajo y dejará de ser tu soporte para dormir.

Es por eso que los últimos 20 minutos que pasé escribiendo este artículo vienen desde la comodidad de mi cama. Con alarma incluida para que mi cerebro entienda la punta y me deje dormir en paz.