Una semana despierta desde las 4 de la mañana - The Amaranta

No existe “una hora mágica” para la máxima productividad

Créanme, lo intenté.
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Probablemente hayas escuchado que “las mañanas son el espacio en donde podrás disfrutar de tu máxima productividad”. Generalmente es el momento del día en el que piensas que no importa la cantidad de trabajo que tengas, si te levantas lo suficientemente temprano terminarás antes del mediodía. O puedes pensar que nada de lo que acabo de decir tiene sentido. En ese caso, lo tuyo son las noches.

Aunque no lo creas, no eres la que decide si eres nocturna o mañanera, tu cuerpo lo hace por ti. La capacidad que tienes para adaptarte a la luz, la temperatura y otros ciclos biológicos ambientales entran al juego para definir tus horas de máxima lucidez. 

Ante esto, los especialistas establecieron dos grupos de personas: las alondras y los búhos (morning persons, o night owls). El primero funciona temprano y el segundo asumió el café como filosofía de vida.

Uno pensaría que con aproximadamente 7.229.916.048 personas en el mundo, existirÍan más de dos tipos de humanos, y así es. Después de que los científicos reconocieran que el comportamiento psicológico no podía ser blanco o negro, incluyeron a los colibríes.

Los colibríes engloban a todas las personas que no fueron elegidas en ninguno de los dos equipos de las capitanas. Es decir, no tienes un horario fijo, depende del día.

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Sin embargo, hay quienes creen y estudios que respaldan que las primeras horas después de levantarse son las mejores para trabajar, sin importar si eres búho, alondra o colibrí. Total, es lo que hacen empresarios como Tim Cook, Anna Wintour y Robert Iger, entonces debe ser cierto, ¿no? Por eso lo decidí poner a prueba y vivir la experiencia por mi misma.

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Una semana despierta desde las 4 de la mañana

El primer día no escuché la alarma. No me juzguen, era domingo. El lunes logré despertarme a las cinco pero solo porque comenzaba la universidad a las 7:00 a.m., no tenía opción. Los siguientes dos días consideré firmemente renunciar al experimento, y cuando ya comencé el quinto día, lo único que podía pensar era que esta teoría no es sana para los seres humanos.

Sintiéndome responsable de terminar el experimento, esa tarde pasé una hora completa investigando por qué despertarme dos horas antes de mi hora regular era tan vital para mi productividad, ya que si iba a hacer el esfuerzo sobrehumano, necesitaba resultados seguros. (Sí, este debió haber sido el primer paso, pero pensé que probar el experimento sería más divertido)

Resulta que los argumentos más fuertes de esta teoría se basan más en el ambiente que en nosotros. Es cierto que en la madrugada tenemos el nivel de concentración ideal para hacer cualquier actividad cognitiva con la mayor eficacia, pero gran parte del planteamiento de los científicos establece que a estas horas tenemos menos distracciones y podemos ocuparnos mejor del trabajo.

Aunque yo me esperaba una explicación más profunda y mágica, en el sexto día noté que por más “nulas” que me parecieron las razones, sí hacen una diferencia. No solo porque ahora sabía cómo funcionaba, sino porque esta vez aproveché las dos horas extras haciendo cosas en vez de quejarme o soñar despierta.

Ahora, en el séptimo día, oficialmente puedo decir que culminé el reto, y por más que quiera terminar mi artículo con un final feliz, life it’s not a fairytale, kids! No me convertí en la mujer más productiva del mundo.

No logré despertarme todos los días a las cuatro de la mañana, fallé. Pero con mis nuevos conocimientos y experiencias, sé qué debo hacer para convertirme en más productiva sin morir en el intento. Así que toma nota de mis errores para que tengas unos cuantos tips si algún día te animas a realizar este experimento loco. Así quizás no estarás tan perdida como lo estuve yo:

  1. Planea qué harás en “tus horas productivas” la noche anterior.
  2. No existe tal cosa como la predisposición, deja de quejarte y comienza a trabajar.
  3. Ni se te ocurra abrir alguna red social.
  4. Comienza por lo difícil, la idea es que utilices al máximo el momento cumbre de tu concentración.
  5. Si te quieres levantar temprano, acuéstate temprano.
  6. Los primeros días siempre son los más difíciles, después se vuelve una rutina.
  7. Si ya pasaste los primeros días y el reto te parece más una tortura humana que una manera de aprovechar tu tiempo, desiste. No todos los biorritmos son iguales. 

Si hay algo que aprendí de esto, es que la hora más productiva la creamos nosotras. Somos las responsables de las distracciones y de la importancia que le damos al trabajo.