Cómo nunca quedarte sin ideas según Isaac Asimov

Sí, hay una solución para nunca quedarte sin nuevas ideas

Las ideas van y vienen; hay días en los que ni bañarnos funciona para poner a trabajar nuestras neuronas creativas y hay otros en los que nos falta papel para poder escribir todos los nuevos inventos, estrategias innovadoras y curas para enfermedades mortales que se nos ocurren justo antes de dormir. Sí, depender de tu vena creativa en el área laboral es toda una aventura.

El hecho de que tus trabajos se guíen por las ideas que llegan a ti, un día sí y un día no, hace que los momentos en los que no te sientes inspirada o no encuentras la idea correcta para comenzar el proyecto sean lo más cercano al fin del mundo que podrás experimentar. No es fácil -ni humanamente posible- estimular tus neuronas creativas todos los días.

A menos que seas Isaac Asimov, Isaac podía hacerlo todo.

Aunque probablemente el nombre no te suene la primera vez, lo único importante que debes conocer de Isaac Asimov es que para igualar la cantidad de trabajos, ensayos, novelas, cartas y uno que otro escrito extra que Isaac produjo en su vida, tendrías que escribir una novela completa cada dos semanas por 25 años seguidos. Así de impresionante era Isaac Asimov.

Para cualquier persona con nociones de tiempo y espacio, Isaac es uno de los hombres más increíbles intelectualmente. Es decir, no solo exprimió las mejores ideas de ciencia ficción de su imaginación, sino que encontró la manera de nunca quedarse sin nuevas propuestas creativas. Para entender un poco cómo funciona la mente Asimov, nos leímos su autobiografía “It’s Been a Good Life” y desglosamos cómo pudo escribir ocho horas al día los siete días a la semana, sin perder la cabeza.

Y como estas son el tipo de lecciones que debemos atesorar de por vida, intentaremos robarnos todas las que podamos para compartir con el mundo la estrategia de Isaac Asimov para nunca quedarse sin ideas.

1. Para tener buenas ideas, necesitas consumir buenas ideas

Asimov no solo fue un escritor de ciencia ficción, también fue profesor de bioquímica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y sacó un doctorado en la Universidad de Columbia en Química. Aprendió tantas cosas a lo largo de su vida que no logró limitar sus escritos al sci-fi, sino que le dedicó textos a la física, la historia antigua, la Biblia, el comportamiento humano, la ciencia y la mitología.

Todo el conocimiento que acomuló de un desorden compulsivo por leer, se tradujo a un gusto amplio por la lectura diversa; como resultado, su interés “se despertó en veinte direcciones diferentes y todos esos intereses permanecieron”. Conclusión: lee todo lo que esté a tu alcance y nunca dejes de aprender, no sabes para qué te funcionará en el futuro.

2. La clave es ignorarlo

De alguna manera, encuentro tranquilizante que una persona como Isaac también rompió páginas, se frustró y se sintió traicionado por su alter ego creativo de vez en cuando. En los momentos en los que no encontró la capacidad para escribir una palabra más, Asimov no permitió que “quedarse atrapado” lo detuviera de continuar su trabajo.

“I don’t stare at blank sheets of paper. I don’t spend days and nights cudgeling a head that is empty of ideas. Instead, I simply leave the novel and go on to any of the dozen other projects that are on tap”.

Suponemos que ignorar fuertemente un proyecto, permite que tu subconsciente cree un espacio óptimo para que las ideas crezcan.

3. Self-doubt is the mind-killer

Todos hemos experimentado el miedo que produce exponer nuestro trabajo. Una vez que revelas tus ideas al mundo, se enfrentan ante millones de ojos cuya única misión es emitir un juicio de valor, ya sea bueno o malo.

El miedo al rechazo es lo que nos ha convertido en perfeccionistas, y para Asimov, el perfeccionismo es lo que nos lleva a la desgracia. Uno de nuestros mayores errores es querer hacer algo al primer intento.

“Think of yourself as an artist making a sketch to get the composition clear in his mind, the blocks of color, the balance, and the rest. With that done, you can worry about the fine points”.

4. ¿Alguna vez pensaste que tener buenas ideas era fácil?

No lo es; no hay recetas mágicas ni una lista de instrucciones. Pero al menos las malas ideas que se nos ocurren en la búsqueda nos permiten apreciar la importancia de tener grandes ideas. Según Isaac, ellas nacen a partir de esta filosofía de vida:

“By thinking and thinking and thinking ‘till I’m ready to kill myself”.

Así que si has llegado hasta ese punto de estrés, probablemente estés en el camino correcto.