Recordatorios que tienes que gritarle a tu Síndrome del Impostor cuando aparezca

Recordatorios que tienes que gritarle a tu Síndrome del Impostor cuando aparezca

Cuenta la leyenda que grandes seres humanos con cuatro dedos de frente y una larga lista de reconocimientos también han sufrido de síndromes tan corrosivos como el Síndrome del Impostor.

Está bien, quizás lo cuentan las páginas de Wikipedia. Pero para nuestro propósito, saber que seres humanos del nivel de Meryl Streep, Leonard Cohen, Albert Einstein y Maya Angelou también han cuestionado su talento bajo la lupa del síndrome, es lo más cerca a un consuelo que podemos obtener. 

Cuando el síndrome del impostor se identificó por primera vez en 1978, en un principio se catalogó como algo que solo las mujeres sufrían. Una nueva especie de baja autoestima, que podía afectarles tanto en su vida personal como en la laboral. Desde entonces, una cantidad absurda de investigaciones y experimentos han demostrado que esta ansiedad -que te hace creer que no eres merecedora de reconocimiento, sino que tus logros son un golpe de suerte o de tu capacidad de engañar a la gente- no está reservada para un solo género.

De hecho, al menos el 70% de las personas exitosas la experimenta en algún punto de su vida.

Y ahora que hemos decidido tratarla como una epidemia, preparamos una serie de argumentos que tienes que repetirle hasta el cansancio a tus sentimientos de insuficiencia, cuando aparezcan. Solo porque puedes.

Realmente no tienes que gritarlas, pero es más divertido si lo haces. Está comprobado científicamente. 

La mayoría de las personas no tienen ni p*ta idea de lo que hacen

Las personas tienen dudas, se sienten ansiosos, nerviosos, inseguros. Son condiciones humanas, y como la última vez que revisamos, las personas exitosas también pertenecían a la raza humana, ellos también dudan de sí mismos. No estás sola.

Nadie es seguro todo el tiempo

En la misma línea de pensamiento: todo el mundo es inseguro hasta que se demuestre lo contrario.

Oprah tiene sus bajones, Rihanna a veces se siente fea, Meryl a veces cree que no ha hecho un buen trabajo y Michelle Obama también se pregunta si dio su 100%. Son cosas que se pueden superar, no seas tan dura contigo misma si le haces espacio a las dudas de vez en cuando.

Puede que la parte de Rihanna sintiéndose fea sea mentira.

Las personas exitosas realmente no lucen como crees que lucen

Hagas lo que hagas, no le creas a las redes sociales; tienden a proyectar una imagen perfecta que nosotros queremos seguir, pero que solo nos frustra porque: spoiler, no existe. Lee los puntos 1 y 2 para confirmarlo.

Las personas exitosas también van al baño

La misma línea de pensamientos que postula que las niñas solo agitan la mano para saludar como princesas, pasan horas desenredando su cabello y nunca tocarían el baño para llevar a cabo cualquier otra actividad que no sea adornar el mundo con flores y oler a rosas, es la misma que nos hace creer que Beyoncé no hace pupú.

Imaginar a personas exitosas haciendo las mismas cosas que tú haces, porque son humanos, igual que tú, puede ser desconcertante; pero la próxima vez que estés en crisis, imaginate a Beyoncé haciendo sus necesidades en un baño público.

Y si todo falla, siempre puedes recurrir a las medidas desesperadas: Beyoncé con diarrea.