Freshman AF: Cosas que sí aprendes en la universidad

Después de 15 años de estudiar lo que el colegio nos impone, la universidad es un espacio para crecer intelectualmente y tener la libertad de centrarnos en el campo de estudio que nos interesa. Sin embargo, entre esta “libertad” que tenemos, todavía se nos imponen materias que han estado en el pensum desde el comienzo de la universidad, o se agregó recientemente con la excusa de modernizar dicho pensum; lo más probable es que sea inútil de igual manera.

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De estas materias nos quejamos hasta que se nos caiga la lengua y decimos que existen muchísimos temas que pasamos horas estudiando para que a la hora de graduarnos no sepamos qué es lo que nos están pidiendo en la oficina.

Podría ser hater y hablar años sobre todas las cosas innecesarias que estoy viendo (o repasando en el ciclo básico), pero siempre he sido de ver el vaso medio lleno, así que quiero resaltar todas aquellas cosas que sí aprendemos en la universidad, aunque no estén impuestas en la matrícula.

1. Que el pelo así de pana no te queda bien.

A pesar de que la universidad está para ser tú libremente, no hay público más honesto que el universitario. Aunque probablemente no les importa y no lo dicen por mal, he visto a más de una persona acercándose a un amigo para decirle que “con ese pelo pareces un hobo”. La cara de la persona que recibe el comentario puede ser de dos maneras: incómodo, porque nunca pensó que parecía un mendigo, u orgulloso, porque ese es parte de su nuevo look, que va perfecto con sus plataformas negras.

2. El trabajo en equipo no siempre es lo mejor.

Al principio, todo el mundo se ama y quiere estudiar junto a sus amigos, así no vean las mismas materias. Después, todos nos damos cuenta de que Natalia nunca se calla la boca, que Gerardo solo quiere alguien con que fumarse un cigarro cuando terminen, o que Ana acaba de terminar y lo único que puede hacer es aguantarse el llanto mientras le enseñan las fórmulas de Cálculo. Es aquí cuando te das cuenta que, o te buscas un buen grupo de estudio donde todos sean tan gallos como tú, o simplemente te entregas a la vida solitaria.

3. Manejo del tiempo.

Durante los primeros meses de clase me levantaba dos horas antes de la clase felizmente para bañarme, arreglarme, comer y repasar. Ahora, he aprendido que realmente lo que puedo es estudiar hasta las 3am, dormir tres horas, arreglarme en 20 minutos y desayunar en el carro. Puede parecer un poco difícil pero la única parte realmente complicada es la de desayunar en el carro porque manejo sincrónico.

4. Eres más fuerte de lo que pensabas.

O mejor dicho, tu hígado es mucho más fuerte de lo que creías. En la universidad, siempre hay razón y motivo para tomar. Así sea martes de birras, miércoles de karaoke, jueves de shots o viernes de guarapita, rechazar un trago es casi de mala educación.

5. Tu carrera no te define.

En los últimos años nos hemos dado cuenta que la carrera definitivamente no lo es todo. En estos años hemos visto médicos que tienen empresas de algodón, personas de estudios liberales trabajando en laboratorios, y hasta personas que no estudiaron nada siendo dueños de empresas multimillonarias.

6. Delegar responsabilidades.

Antes me hubiese esmerado con una reunión en mi casa. Ahora sé que toma aproximadamente 30 minutos para organizar algo en grupo. Adriana trae el ron, Sofía la Coca-Cola, Carlos las cornetas y siempre usamos el iPod de Ana para el reggaetón. Por la comida no nos preocupamos, con tres platanitos tenemos.

7. Hacer excusas súper elaboradas.

No hay mejores excusas que las que inventas a un profesor en tiempos de crisis. Olvida “se me cayó el internet”, eso es para principiantes. Ahora es más como “me robaron la computadora y en mi casa no había internet, mi celular se quedó sin pila y en la universidad no sirve el wifi”.

8. El cansancio está sobrevalorado.

F*ck dormir 8 horas. Ya todos sabemos muy bien que podemos ir a una reunión tempranera como hasta las 12 de la noche, empezar a estudiar y terminar como a las 5:00 a.m., dormir un par de horas e ir a la universidad oliendo a ron. Es un modus vivendi que quizás nos pasará factura después pero bueno, estamos jóvenes.

9. Valorar el esfuerzo invertido.

Ahora en vez de valorar mis calificaciones en la nota como tal, las evalúo con el esfuerzo invertido. No es que saqué 10, sino que pasé una semana completa estudiando para el examen y el profesor no puede aceptar que más de la mitad de la clase pase el parcial.

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