El falso recorrido del héroe

Hasta Superman se equivoca.
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Para las cosas más importantes de la vida, como saber qué vas a hacer con ella, la sociedad siempre tiene una respuesta mística y etérea que no le sirve a nadie para nada. Nunca.

Si no sabes qué quieres hacer ni qué carrera estudiar, lo que te van a repetir mil y una vez es que hay que “escuchar nuestros corazones”, y “alinearnos con nuestros deseos”. Cuando intentas que alguien te diga exactamente qué significan esas dos cosas te ven con cara de papá de Sitcom de los 90’s y te dicen “Lo sabrás cuando lo estés haciendo”.

Es como un consejo de adultos para adultos. Es algo que sólo funciona cuando “tu corazón” tiene más experiencia que “haber salido del colegio” y “tener una vaga idea de en qué quiero trabajar”. Cuando de verdad no tienes idea de qué es lo que quieres -o lo que deberías- estar haciendo y en embarcas en la misión de “escuchar tu corazón” vas a sentirte como un héroe homérico una y otra vez:

Empiezas en tu “punto más bajo”, tienes un momento de iluminación en el que comienzas a subir en tu vida consiguiendo algo que te apasiona, y finalmente sientes que encontraste tu llamado pero a diferencia de Ulises, no llegas a Ítaca a reunirte con Penélope. Resulta que en realidad solo estás pasando por un mar de sirenas cantándote falsedades dulces al oído.

¿Sabes cómo evitar ese falso recorrido? Es fácil, sólo tienes que poner en práctica estos 5 consejos:

1. Pregunta como si no hubiera un mañana

Pregunta a quien sea sobre lo que sea, todo el tiempo y a cada segundo. Pregunta hasta que crucen la calle al verte y te bloqueen de WhatsApp. Tal vez no tanto, pero si conoces a alguien que tiene información que tú quieres, pídesela. Nunca sabes cuándo te va a hacer falta o qué oportunidades vas a poder aprovechar gracias a información que tenías guardada… y hablando de...

2. Dile que sí a tantas oportunidades como puedas

En algún momento de mi vida estudié latín seriamente lo cual se ve insuperablemente inútil pero en realidad me sirvió después para interesarme por la lingüística, que también se ve como algo bastante nulo pero en realidad ha sido fundamental en mi corta carrera como publicista. Desde los 18 hasta los 20 pasé por todos los institutos de diseño de mi ciudad y aprendí a usar la suite de adobe y hablar en idioma de diseñador, algo clave para manejarme en una agencia. Cuando era adolescente aprendí a pintar con óleos y acuarelas lo cual no es algo que use profesionalmente pero me sirve para hablar con gente intensa. Una vez en abril aprendí a leer el Tarot. Y otra vez jugué a lanzarle una rama a una vaca que la buscaba y me la traía de vuelta.

Todo esto es para decir que lo que he hecho, por más que en el momento no ha parecido trascendente o importante, de alguna manera ha servido para algo. Así que termina de inscribirte en ese taller de pantomima o de arte en uñas. Todo es válido.

3. Encuentra problemas qué resolver

Nunca vas a saber qué tan bueno eres haciendo algo hasta que tengas la oportunidad de resolver un problema en esa área. Una vez un publicista que admiro me dijo que hasta en sus tiempos libres a veces ve casos de estudios y se plantea una solución distinta a la que se le dió a la situación.

Como ejercicio me lo copié completamente, y me ha sacado de apuros un montón de veces. Y también para enseñarme que apesto como diseñadora porque no sé encontrar soluciones visuales.

4. Se egoísta y no tengas miedo de empezar de nuevo

La gente tiene esta visión conservadora de que tienes que haberte graduado antes de X edad y en X carrera y deberías casarte después y un montón de blahs que no sirven más que para hacer infeliz a un montón de gente. No hagas nada que no quieras hacer, equivócate todo lo que quieras, devuélvete y empieza de nuevo. La gente que te va a juzgar lo va a hacer hagas lo que hagas. Haz lo que tú quieras hacer aunque eso implique ser egoísta.