Los elementos clave que harán la diferencia en tu espacio laboral

Los elementos clave que harán la diferencia en tu espacio laboral

Existe un sentimiento poco conocido por la mitad de la población mundial que te hace feliz cada vez que tienes que ir a trabajar. Y si no vas a ninguna parte sino que vas al otro extremo de tu cuarto para trabajar, igual te entusiasmas y no pones cara de “odio mi vida” cada vez que te encuentras frente a frente con tu laptop y tu escritorio.

Es un sentimiento extraño y poco frecuente. Así como esa sonrisa satisfactoria cada vez que le preguntas a alguien cómo le va en su trabajo y te salen con esa reacción. A veces es hasta incómodo. Sin embargo sí es posible.

Si te pones triste cada vez que te sientas a laborar y ganarte el pan de todos los lunes y la birra de todos los viernes, tienes dos opciones:

  1. Si eres miserable y sientes que no vas a ninguna parte, renuncia. Ya tenemos varios consejos al respecto.
  2. Arregla tu espacio.

Es posible que sepas que tu trabajo es genial pero que no sepas cómo seguir motivándote para cumplirlo. No es el trabajo sino tú, tú eres el que está fallando en esa relación y es momento que pongas de tu parte. Es por eso que la mejor solución para eso es reconocer que tu oficina o la sede donde trabajas en tu casa le hace falta un poco de cariño.

Puedes agregar o arreglar ciertos elementos que harán toda la diferencia.

Una ventana y luz natural o una lámpara poderosa y bonita

La importancia de la luz se puede relacionar con la relevancia que le das a tu café todas las mañanas o al sexo en tu relación: es fundamental. La luz lo es todo. Además de mantenerte despierta y atenta, la luz natural tiene la magia de hacerte sentir más alegre y enérgico.

Incluso se la recomiendan a personas que padecen de depresión por su riqueza en vitamina D.

Así que lo primero que debes preguntarte es ¿qué tanta luz tienes al alcance de tu escritorio? Porque la energía que puedes recibir de ellas es sin duda una que puedes aprovechar al máximo.

Si tu trabajo es creativo, ten un vaso de agua o un snack a la mano

Hoy en día casi todos los trabajos son creativos, porque laborar en Venezuela significa que te tienes que inventar una solución para cualquier problema ocho días a la semana. Y a veces no tienes de dónde sacarla.

El agua mantiene tu cerebro despierto y en constante funcionamiento, y aunque tal vez puedas ser fanático del café, al menos el agua no te hará sentir ansioso y con dolor de estómago después de servirte tres veces seguidas.

El snack es porque comer es lo máximo y te sirve como premio si quieres cumplir con algo rápido.

Una silla cómoda

Una de las cosas que más influye y que la gente más ignora de sentarse a trabajar frente a un escritorio, no es la computadora, ni lo grande del escritorio, se trata de la silla. La postura que adquieres cada vez que te sientas significa la mitad de la productividad que tienes en tu trabajo. Si tu postura es mala, te irá mal y te cansarás rapidísimo.

Pero si tu postura es sana y no te hace el más mínimo daño entonces tienes por delante horas de comodidad y eficiencia.

Es como si fueras a trotar con zapatos incómodos, ¿crees que llegarás muy lejos?

Alguna planta o algo verde

Además de verse lindo para una foto de Instagram, una planta pequeña en tu escritorio estimula el flujo de oxígeno en tu cuerpo y elimina cualquier ácaro de polvo o partículas en el aire.

Incluso le da más vida a tu escritorio, pero ya vamos para allá.

Un elemento que te defina o divierta

Aquí es donde te toca activar tu creatividad. Se trata de un accesorio u objeto que te guste tener cerca y te recuerde por qué te estás dedicando a lo que haces. Te doy algunas opciones:

  • Pedazos de telas brillantes si trabajas en moda.
  • Discos de tus artistas favoritos si eres fan de la música.
  • Libretas con diseños cool que además puedas usar durante tu jornada.
  • Un cubo Rubik porque son increíbles y agiliza tu mente cuando quieres desconectarte.

En mi caso, siempre me gusta tener una pequeña biblioteca de libros que me quiero leer cerca. me recuerda a qué es lo que me quiero dedicar, a lo que me gusta y a lo que soy buena para nunca alejarme de eso.

Tú eres el dueño de tu espacio, te afecta pero solo tú decides cómo quieres que te afecta. Además, la cosa está ruda y andar por ahí sin chamba es impensable. Aprovecha y sácale chicha a lo que tienes a tu alcance.