Es mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo

Hay ocasiones en las que simplemente el esfuerzo vale la pena arreglarse. Ya sea la primera cita, una graduación o tu propia boda, verse on point es extremadamente crucial, especialmente cuando se trata de trabajo.

Ya es suficiente lidiar con los nervios de una entrevista de trabajo, lo mínimo que te mereces es estar en total confianza contigo misma. Por eso, les daré tips para lograr el maquillaje perfecto para estas reuniones tan importantes.

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Antes de maquilarte

Hay rituales que son necesarios

Hay rituales que son necesarios

Para lucir el maquillaje de la mejor manera, hay una serie de recomendaciones que valen la pena dar:

  1. Limpia tu cara: lava detenidamente tu rostro para deshacerte de la grasa facial acumulada.
  2. Protege tu piel: aplica protector solar e hidratante.
  3.  Mascarillas: no es obligatorio, pero si quieres sacarle provecho y disfrutar más, las mascarillas te pueden dar esa sensación de relajación que buscas para calmar los nervios. Además, realza tu piel en poco tiempo.

Una piel bien cuidada puede marcar una gran diferencia.

Ahora sí

Manos a la obra

Manos a la obra

Si sigues estos pasos, lo más probable es que cumplas tu objetivo de verte como una reina natural e indestructible que está lista para cualquier obstáculo que la vida le lance. En una entrevista de trabajo es importante recordar que la atención del entrevistador se debe quedar en ti, no en el maquillaje. 

Ponerse un maquillaje pesado y cargado de colores intensos distraería a tu posible jefe del potencial laboral que estás tratando de transmitir. 

También depende del tipo de empresa para la que estés aplicando, pero es mejor prevenir que lamentar. Es conveniente mostrarte lo más natural posible. Así que:

  1. La base: esto emparejará el color de tu piel. Preferiblemente, moja la esponja con la que la estás esparciendo con agua fría.
  2. Corrector: esto ayudará a verte más descansada, despierta y dispuesta. Además, cubre esas pequeñas cosas que dan inseguridad, como ese diminuto granito que nadie ve pero tú odias.
  3. Bronceador: o bronzer, como le dice todo el mundo. Le da color a tu cara, y un toque agradable que recuerde a la playa no cae mal. 
  4. Rubor: de esto hay que aplicar sabia y discretamente, una ligera coloración que se vea natural.
  5. Rímel: es vital que se resalte la mirada, pero sin excesos. La misión es que las pestañas se vean separadas y alzadas.
  6. Sombras ligeras para los ojos: los párpados a veces necesitan un toque de color. Los tonos marrones, dependiendo del color de piel, son perfectos para esto. Se tiene que diseminar bien para que se vea sutil.
  7. Delineador: no es obligatorio, pero a algunas les ayuda con la confianza. Es impresionante lo que una línea negra o marrón puede darle a la autoestima. Aplica el delineador justo arriba de las pestañas con una línea muy finita. 
  8. Cejas, cejas, cejas: el marco del rostro merece una atención especial. Aplicar sombras o peinarlas para rellenar esos huecos o falta de definición hace una enorme contribución a la cara.
  9. Labial: se recomienda no usar aquellos que tienen mucho brillo, estilo gloss. Es ideal si se usa uno cremoso y clásico, que humecte pero brinde ese color sutil al mismo tiempo.
  10. Polvo: porque sin este último toque nadie se siente completo. 

Hay muchos ejemplos perfectos de este tipo de maquillaje. El libro de la especialista en moda Lauren Conrad, titulado Beauty, muestra maneras distintas de aplicarlo en diversos tonos de piel. 

También, hay muchas maquilladoras que a través de YouTube dan sus mejores consejos. De todos los videos que vi, estos fueron mis favoritos:

¡Espero que esto les haya sido útil!