El ciclo de amistad que ocurre cuando estás en el trabajo

El ciclo de amistad que ocurre cuando estás en el trabajo

Todo el mundo ha tenido la calcomanía metafórica de “nuevo” pegada a la frente cada vez que entra en un territorio desconocido, entre gente y costumbres desconocidas. Prácticamente eres un extranjero que no ha aprendido a hablar el idioma. Esto pasa tanto en clases como en el trabajo y hasta cuando te mudas con esos tíos que no ves desde que eras chiquito (porque nunca se cansarán de recordarte que te conocieron cuando eras “chequeteeeeto”).

Para pasar de ser un extranjero desconocido con una calcomanía en la frente que delata el estado de novato, a uno del equipo que siempre le dan cigarrillos y le ofrecen café sin que lo pida; hay que sufrir un ciclo. Este ciclo tiene etapas donde el protagonista más relevante es el tiempo y el tipo de información que se comparten entre ustedes.

Mi caso más reciente fue Beatriz, sí, la que odia a Ed Sheeran, siempre tiene una buena serie que recomendarte y por alguna razón la tiene agarrada con los hombres blancos heterosexuales (a pesar de que es novia de uno). Ella pasó de ser un nombre que solo leía en las conversaciones del equipo a la chama con la que chismeo casi religiosamente antes de ir a los Concejos Editoriales, lo que en parte nos hace llegar tarde a veces y a ser objetos de regaños de nuestra editora.

Pero así pasa, en todas partes y todo el tiempo. Una vez que aprendes el idioma ya el resto fluye y cuando menos te das cuenta, ya no sientes la calcomanía pegada en la frente. El ciclo de amistades en el trabajo no siempre se da, a veces lo logras, otras veces se quedan como “compañeros de trabajo” y muy pocas veces se terminan odiando al extremo de “stalkearlo” y odiarlo en secreto por Instagram.

Cuando sí ocurre, pasa así.

Muchos gustos pero nada de gustos

Siempre está la típica presentación de quién eres, y aún más importante en circunstancias laborales, qué haces. Todas son caras de las que probablemente no te acuerdes esa misma noche y todos tienen chistes internos de los que tú no tienes idea, entonces solo asientes con tu cabeza y finges que estás en el mejor lugar del mundo, mientras solo tratas de memorizar la contraseña del Wi Fi.

Llega el momento en el que necesitas la ayuda de tu compañ[email protected]

En el trabajo, la mayoría de los proyectos son en equipo, a menos que te conviertas en escritor, en un cantante de una banda de una sola persona o en el diagramador. De lo contrario, necesitarás tener contacto humano con el resto del equipo. De ahí surgen posibles chistes, cag*das, conoces qué hace bien una persona o qué hace mal, y así sucesivamente.

Es decir, shit happens.

Encuentras “your thing”

Según How I Met Your Mother (porque esta me parece la mejor fuente para este tipo de temas) si quieres tener un puesto fijo entre tus compañeros de trabajo, tienes que encontrar “your thing”. Así le dice Barney a Marshall cuanto teme ser despedido del banco del que nunca me acuerdo su nombre. Había uno que siempre traía comida y otro que tenía todo tipo de juguetes en su oficina.

Como ese es un show y no la vida real, no vas a llenar tu oficina de estupideces solo para agradarle a tu jefe (pero no es mala idea que compres comida), sino que encuentres cómo ajustarte dentro del equipo. Ponte cómoda.

Otras personas reconocen “your thing” y tratan de relacionarla con “their thing”

Ya hay confianza y lo único que te falta por adquirir es el sentido de pertenencia de que ya abarcas cierto territorio dentro de tu área laboral. Tienes experiencia y tanto la compañía como tus compañeros son parte “permanente” de tu vida.

Ahora, unas birritas, una cosa

En el punto en el que la confianza ya es algo de todos los días, siempre es oportuno alguna invitación a un evento personal como lo son los cumpleaños o las esporádicas salidas por birras, tragos y rumbas.

Hasta llegar al punto en el que vomitas, tienes una break up desastrosa o cualquier otra cosa que te haga pensar “la confianza da asco”.

Porque amistad, es amistad al fin. Solo no lleguen tarde al trabajo y hagan vuelvan sus oficinas un gallinero.