¿Cuál es el momento justo en el que tienes que dejar de ‘sobrepensar’ y tomar una decisión?

¿Cuál es el momento justo en el que tienes que dejar de ‘sobrepensar’ y tomar una decisión?

Para ser una persona que analiza qué va a desayunar, qué se va a poner y cuánto shampoo se va a echar por las mañanas, no pensar 150 mil veces una decisión importante que requiera de una precisa evaluación de pros y cons es lo más cercano a una tortura que puedo experimentar en mi corta y ‘sobreanalizadora’ vida.

Como sociedad, nos hemos condicionado a pensar que hay más en algo que su valor nominal; como si pensar por horas sobre una misma cosa va a ser que las variables cambien sorpresivamente y nuestra decisión se refleje como un aviso con luces intermitentes.

Créanme, lo he intentado y no pasa.

Encontrarnos encerrados en la “parálisis del análisis” es como bailar en un vaivén de indecisión en el que no sabes cuál es el mejor momento de bajar: ¿cuando determinamos si todavía nos quedan algunas ideas por evaluar o si ya pasamos el punto de la consideración sensata y solo estamos perdidos en el mismo asunto?

Estas son las señales:

Estás atrapada en un círculo vicioso

Si estás en el punto del proceso de tomar decisiones en el que revisas lo mismo una y otra vez, estás pensando demasiado. Cuando tratas de decidir qué opción tomar y te das cuenta de que estás totalmente familiarizada con todas las opciones que tu cerebro te está lanzando, oficialmente estás chocando contra la misma pared en el camino hacia tu felicidad.

Si todas las personas a las que consultas te dicen lo mismo

Como si de un dilema romántico se tratara, cuando discutes el asunto con cualquier ser humano que se te atraviese en un radio de dos kilómetros, todos te dicen lo mismo. Tu familia, amigos, e incluso la persona a la que le compras el café por la mañana, está seguro de cuál es la decisión correcta: pero ahí estás tú, aún repasando las mismas opciones.

Te estás entreteniendo con ideas que son totalmente irreales

No, no va a caer un meteorito en los headquarters de la oficina que hará que todo se queme y tu jefe decida darte un aumento promocional que va a permitirte comprarte un carro y un apartamento solo trabajando dos horas a la semana.

Estás estancada en las cosas pequeñas

Enredarse en los detalles es solo otra forma de posponer el hecho de que tienes que tomar una decisión importante. Puedes vacilar en asuntos pequeños, pero aún no debes preocuparte por si te van a pagar con cheque o con transferencia cuando no te has decidido por si pedir o no pedir el aumento.

Estás haciendo demasiado research

Si estás pensando en tomar un nuevo trabajo y te encuentras googleando cuántos restaurantes de comida china hay a los alrededores de la nueva oficina; estás buscando demasiados detalles.

Puede que estos no sean los indicadores que te van a señalar qué debes ordenar del menú laboral, pero sí te van a permitir pasar más tiempo comiendo que revisando dicho menú.

Y si todo falla, siempre puedes renunciar a todo y declararte en huelga ermitaña, porque why not?