Deja de regalar tu trabajo de gratis

Deja de regalar tu trabajo de gratis

Si eres diseñador gráfico, un “loguito sencillo”, si eres comunicador social o publicista, probablemente algo que tenga que ver con las redes sociales, si eres fotógrafo, “una sesión gratis” y si eres médico o cualquier variante especializada, “una consulta rápida”.

Enfrentarse a los famosos favores laborales que bien pueden ser requeridos por una tía o una vieja amiga que nos has visto desde que terminaste bachillerato, por supuesto, no implican que ya te hayas graduado, o que seas profesional. Lo único que importa es que sean gratis.

Todos, en algún momento nos hemos visto obligados a regalar nuestro trabajo; y aunque esto no siempre es negativo, porque una oportunidad puede llevar a otra y aunque sea el favor puede hacer lucir tu currículum más interesante, el verdadero problema comienza cuando sacrificas tu bienestar físico o mental, o acumulas tantos “favores” que desocupas tus verdaderas responsabilidades.

Por lo que, tenemos un recordatorio especial para ti -y para nosotras mismas-:

Deja de hacer tu trabajo de gratis

Y con esto nos referimos a no hacer específicamente esas tareas que te manipulan a regalar dinero, tiempo, esfuerzos o tu sanidad por muy poco beneficio.

Sobre todo, en estos escenarios:

  • La exposición que recibirás no te llevará a ningún trabajo nuevo.
  • Gastarás más en café de lo que realmente te han pagado.
  • Tomará tanto tiempo hacerlo gratis que físicamente te va a costar, porque terminará afectando tu vida o tus otros trabajos.
  • Un “experto” solo quiere unos “consejos” útiles y gratis, a costa de tu tiempo
  • Comienzas en un trabajo cuya paga no cubre la terapia que tendrás que pagar por tratar de sobrevivir a un jefe narcisista desquiciado.
  • Estás en un startup en el que tienes que hacer facturas, llamadas, marketing, diseño gráfico, diseño de interfaz de usuario, diseño web y te solicitan tomar agua en potes de mayonesa, que tienes que llevar tu misma. No.
  • Un pariente quiere un logo que no pagará. O,
  • Tu abuela decidió que era prudente ofrecerle tus servicios a la ex-novia del primo de una tía lejana que has visto dos veces en tu vida, que quiere que su negocio de cupcakes despegué sin gastar en nada más que harina.

Cuando esto pase, huye o tus probabilidades de ser golpeado por un meteorito y morir ascienden a 99,99%. En serio.

También aplica para cualquier punto en el tiempo en el que “intercambies” esfuerzo, bienes, tiempo o servicios por estrés y sientas, desde el fondo de tu corazón, que tuviste una muy, muy, muy mala idea, pero no escuchaste tus instintos y ahora te das cuenta de que has sido traicionada por tu propia abuela. O tía, en su defecto.

A su vez, con esto no nos referimos a que cualquier trabajo tiene que beneficiarte económicamente; de hecho, el foco es solo que trabajes por beneficio mutuo. Y esto puede significar que tu único beneficio sea sentirte bien.

Pero al menos estás obteniendo algo que es más que vejez prematura, estrés, lágrimas y ganas de bloquear a la persona en Whatsapp

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