Guía básica para decirle a tu jefe que te vas del país

Y evitar que te encierre en una celda.
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Así que tienes que decirle a tu jefe que te vas del país y no sabes cómo. Chill, baby. Tengo todas las respuestas que necesitas sin importar cuál es tu situación. 

Let's do this.

Caso 1: tu primer jefe

Con el que has trabajado más de la mitad de tu vida laboral. No tendrías nada de experiencia de no ser por él.

Paso 1: Invítale un café para hablar.

Paso 2: Solo velo a la cara y espera a que te diga “cuéntame entonces, ¿cuándo te vas?” él ya sabe lo que tienes que decir de todos modos. Principalmente porque tú eres nuevo en esto y probablemente te pusiste nervioso.

Paso 3: Tómate unos minutos para pensar en lo sencillo que fue. Nada en tu vida volverá a ser tan fácil más nunca.

Caso 2: el jefe explotador.

El tipo que ha hecho que todos tus almuerzos los pases fantaseando sobre cómo suicidarte. Todo su comportamiento te hace considerar una vida de indigencia. Ir a la oficina se siente como un suplicio y es todo gracias a su presencia.

Paso 1: Deja que se te acumule el trabajo lo más que puedas.

Paso 2: Empieza a pedirle prestado casualmente, tipo “oh, se me quedó la cartera, ¿me prestas para el estacionamiento?” y luego jamás le pagues. Se llama asshole tax.

Paso 3: Tómate días libres arbitrariamente.

Paso 4: Compra tu pasaje y vete a ser feliz a donde sea que vayas.

Paso 5: No te sientas culpable. Toda acción tiene consecuencias. Si alguien lleva su negocio como si fuese una quincalla, tiene que sufrir las consecuencias de sus prácticas de explotación.

Caso 3: el jefe que adoras

El que te enseñó todo lo que sabes y te apoya tanto que a veces crees que secretamente es tu mamá. Ha sido el jefe más comprensivo del planeta y trabajar con él se siente como pasear por un campo lleno de cachorros de golden retrievers listos para jugar contigo.

Paso 1: Cómprale flores. Invitalo a cenar en el restaurante donde se conocieron. Recuérdale que todos los días está más guapo.

Paso 2: Sosten su mano, míralo a los ojos y dile que ha llegado el momento de dejarlo. Puedes usar una metáfora de pichones dejando el nido. Hazle sentir que es importante y que nunca lo vas a olvidar.

Paso 3: Acompáñalo a ver los curriculum de tu posible reemplazo. Piensa en secreto que ninguno de ellos te llegará ni a los tobillos.

Paso 4: Entrevístalos y date cuenta de que eres completamente reemplazable.

Paso 5: Utiliza este nuevo comienzo para mejorar tu autoestima.

Caso 4: el jefe problemático.

Ese tipo que piensa que “Ética Laboral” es un tipo de vino, y que los “procesos” son cosas aburridas que solo hacen los viejos sin creatividad. Probablemente pensó en comprar una mesa de ping pong para la oficina antes de siquiera habilitar baños o puestos de trabajo. En general, su comportamiento hace que te preguntes si no estás haciendo pasantías en un kinder.

Paso 1: Haz que te de cada vez más responsabilidades.

Paso 2: Socava su autoestima cada vez más a lo largo de un corto período de tiempo. Si no sabes cómo, I've got you covered.

Paso 3: Acepta vacaciones pagas.

Paso 4: Regresa, renuncia, y no le digas porqué. Se lo merece.

Caso 5: el jefe que no tiene ni 3 meses siendo tu jefe.

Ni siquiera lo conoces lo suficiente como para tener una opinión de él.

Paso 1: Aprende a hipnotizar.

Paso 2: Invítalo a sentarse en un sofá.

paso 3: Casualmente saca un reloj de bolsillo.

Paso 4: Hipnotízalo para que no recuerde que en la entrevista que te hizo cuando te contrató hace 4 meses le dijiste “¡Por supuesto que no me voy a ir del país! No tengo planes para eso ni nada parecido. ¡Este es mi país! ¿A dónde voy a ir?”.

Paso 5: Espera a despierte y dile que te vas.