Deadlines, organización y otros monstruos a los que se enfrentan los freelancers

No todo es trabajar en interiores en tu cuarto.
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Mi primer trabajo consistió prácticamente en vender tickets en un teatro y sonreírle a gente desconocida, trabajo que amé y me sirvió de refugio para esas horribles oficinas de las que tan mal me habían hablado mis compañeros. Era el cuento de terror de los veinteañeros.

Los monstruos, los payasos asesinos y los zombies se quedaban p*ndejos cuando hablabas de horarios de 8:00a.m. a 5:00p.m., paga más baja que la limosna de los cantantes del metro, y por supuesto nunca faltan los jefes explotadores que te envían correos urgente mientras estás en tu quinto sueño de la noche.

Es por eso que como muchos otros jóvenes, opté porque mi segundo trabajo fuese lo menos demandante y explotante posible. Así que me llamé a mí misma freelancer y le di con todo a mi primer trabajo de redactora, pero esta vez no fue desde una taquilla de teatro, ni de una oficina gris y deprimente, sino desde la preciosa comodidad de mis pijamas, a un metro de mi cama y con la facilidad de buscar comida a cualquier momento.

Todo parecía de ensueño hasta que, como muchos otros, me enfrenté a una dura realidad. Pero creo que estos “otros” con los que tanto los fastidio, lo explicarían mucho mejor que yo.

Manuel

Edad: 30 años.

Ocupación: Diseñador y Comunicador Visual.

“Lo malo de trabajar freelance podría ser el desconocimiento general de los clientes a los que llegas por matar tigres y recomendación de los demás. Ese es el mayor obstáculo. Lo peor es que los clientes por no concerte no se dejan orientar y prácticamente se imponen ante las ideas de lo que ellos necesitan. Al final terminas haciendo el papel de un simple operador de máquina, que entrega solo lo que quieren ver sin tomar en cuenta mi experiencia”.

"Otra cosa que me pasa mucho es que por el trabajo, algunos clientes suelen menospreciarte mucho. O sea, no importa que tengas 30 años, si te ven pana y que te dedicas al diseño, ya piensan que es algo fácil en el que me siento en la computadora y ya está listo. Pero no es así, pues".

“Al menos ya sé cuánto tiempo tengo que dedicarle a cada cliente, tengo un ritmo de trabajo  y por supuesto gano más de lo que haría en un solo lugar. Además de que puedo estar tranquilo en mi casa, ocuparme de mis viejos y organizarme para dedicarme a mis propios proyectos personales”.

Vanessa

Edad: 21 años.

Ocupación: Fotógrafa.

“Creo que podría dividir en 3 las típicas complicaciones de trabajar freelance. La primera, lo difícil que es cuidar el tiempo, uno piensa que como no tienes jefe y puedes trabajar desde tu casa es el mejor horario de trabajo que existe. Pero luego sin darte cuenta estás en una fiesta un sábado por la noche y te encuentras respondiéndole a un cliente que te escribe para preguntarte si puedes enviarle ‘algo urgente’. La clave: mucha organización y saber que tu tiempo vale”.

“Segundo, hay que saber manejar bien el dinero, pues como en un mes te puede ir increíble con muchos proyectos, en otros podrían no salirte ni la mitad. Ese misterio de no saber qué te depara el futuro es horrible, a diferencia de los que trabajan fijo con una mensualidad segura todos los meses. Mi recomendación: administra lo que ganes y reza por los clientes.

"Y tercero, siempre debes tener una buena relación con tus clientes, lo cual a veces es bastante difícil cuando te tocan unos cuantos insoportables, entre ellos los que te piden algo sin realmente saber lo que quieren y después te dicen ‘ay no, eso no era lo que yo quería’. Al final, son esas personas las que te recomendarán o no a otros, por eso trabaja bien y forma tu propia lista de contactos”.

Gabriel

Edad: 23 años.

Ocupación: Editor de videos y Escritor en una columna de opinión.

“Mayor beneficio de trabajar freelance: Los horarios. Trabajar con un deadline ejerce, inevitablemente, una presión. Sin embargo, uno administra su tiempo de la forma más conveniente respondiendo a necesidades y rutinas personales. Yo, por ejemplo, trabajo bastante de noche y de madrugada. Ese es un horario que funciona para mi pero difícilmente funcionaría en una oficina o empresa”.

Mayor inconveniente de trabajar freelance: La misma libertad para organizar tu tiempo corresponde a cierta incertidumbre económica. A veces tienes más trabajo que en otras oportunidades, lo que se traduce en mayor o menor cantidad de ingresos. Esta característica complica un poco la planificación económica a futuro”.

“Ahora, algo particular del trabajo freelance que siempre me ha incomodado es la falta de feedback. En un trabajo regular se tiende a establecer vínculo con tu superior o con tus co-workers. Estos vínculos guían un poco hacia dónde va tu trabajo. Lamentablemente, quienes trabajamos freelance cumplimos con una función específica en un tiempo determinado. A veces quienes nos contratan son más comunicativos que otros con respecto a lo satisfechos que se encuentran con nuestro trabajo, pero en líneas generales ese feedback es muy vago y quizás eso dificulta cierta mejoría para trabajos futuros”.

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En líneas generales, trabajar desde la casa trae muchas comodidades, pero esas comodidades te las cobra el karma en forma de estrés por cumplir los deadlines, no recibir feedback y sentirse en la nebulosa, y terminar respondiendo un correo de tu jefe en una rumba de sábado en la noche.

Los monstruos son muchos, pero nada mejor que ser dueño de tu tiempo.