¿Qué haces para poder concentrarte?

Parte de ser un adulto responsable involucra el trabajar para pagar esa botella de sangría y el pote marginal de arroz chino que tanto te hace feliz los sábados en la noche. Es parte de la dulzura de ser grande. Sin embargo, para que esa mágica ecuación se lleve a cabo de forma exitosa, es necesario poder cumplir con el primer factor. Eso es: poder trabajar.

Y trabajar no significa sentarte en tu escritorio a “esperar” que la inspiración te pique como si fuese mosquito sin oficio. Trabajar significa poder poner tu granito de arena en el mundo sin que Facebook, un mensaje de Whatsapp o el inminente pensamiento de que dejaste la plancha prendida, te saque de tu zen laboral.

Esa puede incluso ser la batalla más difícil para las personas grandes. Concentrarse. Tantas cosas por hacer, tantas personas con quien hablar, tantas rumbas a las que asistir, hace imposible que nos enfoquemos en una sola cosa.

Por otro lado, hay que darle crédito a la madurez que nos ha dado chance de ajustarnos y ayudarnos a crear rutinas, costumbres y creencias para mantener las distracciones lo más lejos posible. Aquí están algunas de ellas.

“Tener toda distracción posible al frente de mí para no pensar en ellos en caso de no tenerlo” – Manuel.

“Un cigarrito” – María Constanza.

“Tener el televisor prendido pero en mute. Es como una forma de estar consciente del paso del tiempo y no sentirme sola” – Carla.

“Estar sentada y ¡sola! Tengo que tener un buen puesto, sin nadie a mi alrededor para concentrarme de verdad. También a veces dibujo en algún lugar, si tengo que escuchar una clase por ejemplo. Estar concentrada en los dibujos me ayuda a escuchar mejor” -Claudia.

“Que nadie me hable” – Ainoa.

“Poner el teléfono super lejos y abrir las páginas de ‘ocio y distracción’ en el segundo escritorio de la compu, como para que no estén tan accesibles”-Rebeca.

“Sonará raro, pero tener las ventanas abiertas me ayuda full a concentrarme” – Héctor.

“Tener luces prendidas” – Milena.

“Una taza de café, un sillón y tiempo limitado. Soy de esas personas que cree que la procrastinación comedida es esencial para la creatividad. Cuando tengo mucho tiempo para hacer las cosas tardo más y me concentro menos” – María Teresa.

“Disfrutar lo que hago en primer lugar” – Ricardo.

“Incienso de vainilla o cualquier otra cosa que sea dulce. Me hace sentir tranquilo y no sé, me pone cómodo. Y ahora huelo cualquier cosa dulce y ya mi mente dice ‘trabajo’. No es tan malo como suena” – Daniel.

“Música, de lo que sea. Sino no puedo concentrarme” – Patricia, Mariela y Ligia.

“Un lugar con mucho silencio, al más mínimo sonido me distraigo y volteo” –Alejandro.

“Coye, a mi me funciona dibujar vainas mientras trabajo” – Antonio.

“Yo me doy recompensas. ‘Si no trabajas no tienes café, amiga’. Y así sucesivamente. Pavlov, bebé” – Patricia.

“Necesito tomar burda de agua, chama. Dicen que ayuda full al funcionamiento del cerebro y de pana que me sirve bastante y no me canso tan rápido” – Luis.

“Entrar en pánico. Tipo saber que viene el deadline, o hacer un horario para visualizar que tienes demasiadas mierd*s que hacer y entrar en modo de ‘work, bitch’– Beatriz.

Y tú qué, ¿qué necesitas hacer, pensar, escuchar o comer para estar en tu zen laboral?

Cualquier cosa que no sea morir del estrés está bien.

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