Cuando es hora de renunciar según personas que renunciaron

Cuando es hora de renunciar según personas que renunciaron

Mantener una vida laboral es como sumergirse en un agujero negro de incertidumbre, dudas y documentales motivadores que prometen que todo estará bien mientras hagas lo que ames.

Bullshit.

La verdad es que muchas veces las cosas no están precisamente bien cuando haces lo que amas. Lo que no te muestran en el documental, y que probablemente puede contar como blooper, es al emprendedor soñador que revolucionó el mundo llorando en el baño de su oficina mientras intenta contabilizar las razones por las que tener una crisis emocional en el baño no era tan vergonzoso como su cuenta bancaria.

No es que estamos hablando por alguna experiencia reciente, de todos modos.

El punto de toda este preámbulo deprimente es que cuando cobran tu pasaje al agujero negro, no te dan instrucciones para salir de él con vida; y con esto no queremos decir que tenemos que evadir nuestras responsabilidades como adultos decentes que deben cumplir su cuota en el agujero, sino que de vez en cuando, la metáfora del agujero se vuelve demasiado real y la ley orgánica de los trabajadores presiona por proteger nuestra paz mental.

Por suerte, reuní a todos los expertos que conseguí en mi libreta de contactos que sé que han tenido una, o dos, relaciones fallidas y que han sobrevivido al mundo laboral sin órdenes de restricciones en su ambiente de trabajo; y que por lo tanto, puedes confiarle tu carrera laboral.

Ver relacionados:

Renuncias irracionales: fantasía vs. realidad

Razones que no justifican tu infelicidad laboral

Las personas que renunciaron nos dicen cuándo tienes que renunciar. Aunque tú probablemente lo sabes pero te estás haciendo la loca.

Si le puedes dedicar a tu jefa Hot N’ Cold de Katy Perry

Claudia De Lima

“Me pasó que una de mis jefas que tenía una marca de moda estaba muy loca. O sea, un día quería una cosa y otro día quería otra. Y lo tomé al principio como un challenge, de buscar qué era lo que ella quería realmente. Pero llegó un punto en el que me empezó a decir que quería cosas como “un araguaney en la mitad de la calle con una frase inspiracional” y ahí fue cuando entendí que tenía que renunciar”.

Si tu examen de Perfil 20 da pena (o todos tus exámenes, realmente)

“Demasiado reciente para decir mi nombre”

“Soy fotógrafo. Estuve en una pauta como desde las tres de la mañana y eran las tres de la tarde y no nos habían dado ni comida ni agua. Les hice la cruz y cuando salí me compré cuatro hamburguesas de McDonald’s; algo así como el triple de mi pago. Todo mal”.

Si tu aumento son décimas

Beatríz Marte

“Esta fue una renuncia demasiado irresponsable, pero estaba trabajando en un sitio horrible porque mi jefe era demasiado wanna be enchufado y la cultura laboral que él quería generar no pegaba para nada con mi profesionalidad. Supe que quería renunciar porque él quería que fuese directora creativa por un aumento estúpido: tipo, en ese momento ganaba como mil bolívares y él quería aumentarme cincuenta bolívares por un nuevo cargo y tener a todo el equipo bajo mi mando. Era un fastidio trabajar con él pero no me dejó renunciar, me ofreció tres semanas de vacaciones pagas para que pensara mejor todo y cuando llegué le renuncié que si: “ah, chao. Tuve tres semanas para relajarme y darme cuenta de que te odio”.

Si te encuentras jugando Candy Crush en la oficina

Beatríz Marte, de nuevo

“En el otro sí renuncié como una persona totalmente responsable. Estaba trabajando en una agencia genial, el jefe era un amor de persona, pero había demasiadas horas muertas. No tenía nada que hacer y necesitaba trabajar en un proyecto para no morir. No me sentía satisfecha y sabía que podía hacer el triple como freelancer. Así que esta vez fui totalmente decente, hablé con mi jefe, metí un pre-aviso, trabajé en pre-aviso y me fui”

Te pagan con comida

Leonardo Leone

“No es que sea un mal pago, pero me habían dicho que el trabajo era pago económicamente, pero cuando iba a cobrar me ofrecieron una pizza de almuerzo”.

Si eres totalmente feliz cuando te imaginas sin él

Carla García

“Cuando estoy insegura con mi trabajo, me pongo en una situación hipotética en la que estoy sin ese; entonces, si me imagino feliz, tranquila y no pelando bolas: renuncio. Me pongo un lapso de dos semanas para trabajar full y hablar con las personas que necesito e ir buscando opciones; pero solo si no estoy llorando en mi imaginación”.

Entonces, quizás no salgas por la puerta grande y con tus cuatro dedos de frente, pero al menos no terminarás en un colapso mental con estrés post-traumático incluido.