Cuando es momento de usar app vs. tu cerebro

Desde que aparecieron las aplicaciones de productividad, nuestra vida cambió un montón, para mejor.

Ya podíamos relajarnos un poco y no dejarle tanta carga y responsabilidades a nuestra frágil memoria.

Sí, digo frágil, porque por más que alardees de tu memoria de elefante, entre tanto corre corre, algo se escapa. Pero no debemos sentirnos mal por eso, entre tanta carga de trabajo y tantas responsabilidades, es normal que necesitemos una app que nos recuerde comer, y hasta respirar.

El problema está en qué tan útiles pueden ser estas apps para nosotros. Pues por más maravillosas que sean, siempre hay alguna que otra cosa en que no podrán ayudarnos.

Por lo tanto quisimos traer ciertas situaciones en donde esa aplicación que tanto te ha ayudado en ciertos temas no podrá hacer tanto cómo quisiéramos y toca ir a la vieja confiable: el cerebro.

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A la hora de hacer una exposición

Evernote es una aplicación maravillosa que no solo te deja anotar absolutamente todo lo que se te ocurra, sino que de paso te recuerda constantemente lo que debes hacer. Te puede recordar que tienes una exposición, decirte qué temas van y cómo serás evaluado.

El tema está en que no podrá aprenderse la información, ni exponer por ti. Por lo tanto si no pones de tu parte, hay poco a nada que puedas lograr.

Cuando tienes que hacer un examen

Pues igual, cualquiera app que tenga recordatorios te podrá tocar una alarma para que estudies y hasta te podrá contar el tiempo exacto que un cerebro normal requiere para aprenderse algo.

Pero no va a poder responder por ti, ni soplarte las respuestas. O bueno, quizás soplarte las respuestas sí. Así que si se te olvidó o realmente no estudiaste mucho, le tocará a tus neuronas hacer el trabajo sucio.

Al sentarte a estudiar

Ahora hay apps magníficas como las de la técnica Pomodoro, en donde un temporizador empieza a contarte los minutos que le dedicas a un proyecto, siendo veinticinco en total con tres períodos de descanso. Por lo tanto tienes la sensación de que estás en control de tu tiempo mientras haces algo proactivo.

Pero, si te toma más tiempo aprender, o te distraes con el relojito y al final te diste cuenta que no te sabes nada, al final serán tu cerebro y tu paciencia los que te sacarán del hueco.

Cuando Waze te dejó sin megas o sin batería

¿Y ahora cómo vas a hacer para llegar a tu destino? ¿Será que después de veintidós años viviendo en el mismo lugar te podrás aprender las direcciones y dejar de depender del GPS?

Cuando te toca darle explicaciones a tu jefe

Así como cuando te toca explicarle que las apps pagas que pensabas que ayudarían en la gestión de RRSS y en el correo de la empresa, no funcionaron tan bien como quisieras. Tu app no dará la cara por ti.

Ahora bien, por supuesto que esto no quiere decir que ninguna app puede ayudarnos y resolvernos la vida. Para nada. Pero debemos verlas más como aliadas estratégicas y no volvernos dependientes a ellas al cien por ciento, porque ahí es que ocurren las lagunas y los problemas.

Siempre y cuando utilicemos alarmas y podamos guardar mucha información en ellas, hay un sinfín de apps que nos ayudarán a incrementar nuestra productividad.

Para todo lo demás, Mastercard y nuestro cerebro.

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